Lo que no quisiéramos que estuviera en el menú de la Biblia…


Soporta. Obedece. Sufre. Padece. Estas son las instrucciones que no quisiéramos que estuvieran contenidas en la Palabra de Dios… al menos no dirigidas a nosotros. Peor es si tras cada una de ellas colocamos el calificativo injustamente. Soporta injustamente. Obedece injustamente. Sufre injustamente. Padece injustamente.
Sólo con leerlas, más de alguno rechinará hasta los dientes.

Este fin de semana tendremos como plato principal en VidaNueva uno de esos trozos de la Biblia que no quisiéramos que estuvieran en el menú de Dios. He allí una de las ventajas de la predicación expositiva. El trozo del que nos toca aprender este domingo al estudiar la Biblia en orden -versículo por versículo- nos obliga a tocar lo que no quisiéramos estudiar regularmente. Si de mí dependiera, sólo predicaría lo que es bonito, agradable, amable, bonito y popular. Me temo que eso es precisamente lo que muchos pastores hacen. Es que tú sabes… a todos nos gusta la idea de prosperar, ser bendecidos ser protegidos. El delicioso concepto del favor de Dios a pesar de nuestra indignidad o la fabulosa idea del perdón absoluto y la restitución completa son más que apetecibles. Salud, dinero, amor, risas y la seguridad de que seremos prosperados incluso siendo irresponsables suena muy bien. Es fácil tener antojos -y hasta frenéticas ansias- de estos elementos… digamos que son al paladar espiritual lo que los carbohidratos son al paladar físico… el equivalente de pasteles, tortas, postres, u otros alimentos apetecibles. Así como nadie le enseña a un niño que tiene que comerse su pastel, nadie enseña a un creyente que tiene que desear ser prosperado.
Viene naturalmente ¿o no es así?

Pero padecer… uhhh… y padecer injustamente… no suena nada bien. El manejo de la injusticia en la vida del creyente siguiendo el modelo de Jesús (“quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente”) es el equivalente a tener que comerse una berenjena cruda acompañada de una taza de caldo tibio de hígado de bacalao. No gusta. Nunca ha gustado… y nunca gustará.
Pero parece estar presente en casi todas las recetas de Dios para nosotros.

La Biblia es clara. …esto merece aprobación, si alguno a causa de la conciencia delante de Dios, sufre molestias padeciendo injustamente. (1Pedro 2:19). Puede ser que tú estés sufriendo un jefe injusto, un gobierno injusto, un esposo injusto, unos padres injustos, una sociedad injusta, un líder de ministerio injusto o una iglesia entera injusta.
Si es así… bienvenido a la vida.

Alguien ha dicho por allí que todo lo delicioso engorda o es pecado. Hmmm… es posible que sea cierto en la realidad espiritual. A veces… no, “a veces” es una expresión  equivocada… mas bien “a menudo” tendremos que comernos algo del menú de Dios que no nos gustaría que fuera preparado como parte de nuestra dieta.
Pero… según Pedro, “para esto fuisteis llamados”.

Duras palabras… nadie quisiera escucharlas.
Yo tampoco. Pero no hallo cómo quitarlas de la Biblia.
Así que tendremos que estudiarlas este domingo.
Y creo que lo que aprenderemos será muy bueno para todos.

Nos vemos mañana.

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