Salmos 112:7


Esta noche estoy agotado… el día comenzó a eso de las 4 AM -para despedir y orar con Rodrigo y Mirian Díaz y al equipo que les llevó a Managua- y luego se movió a velocidad WARP a través de un laberinto de discipulado, reuniones, llamadas, decisiones, consejo, visitas, estudio, etc. Así que, sabiendo que el fin de semana sólo será una réplica de lo que fue este día, hoy me iré a la cama antes de la medianoche… ¡todo un récord!

Podría contarte buenas noticias de lo que pasó hoy -pequeños pero esperanzadores avances en la condición médica de Camilita, hija del Chief; o la llegada sin novedad a Managua del equipo de misiones que llevó a los Díaz en un viaje de un poco más de 18 horas cruzando por tres fronteras con un menaje completo de casa- pero prefiero hablarte de malas noticias. Sí… leíste bien. Esta noche me voy a la cama masticando uno de los pasajes preferidos de mi amada esposa:

Refiriéndose al hombre de bien, Salmos 112:7 dice…

No tendrá temor de malas noticias; Su corazón está firme, confiado en Jehová. 

Piénsalo. El hombre de bien -la condición es que lo seas para aplicarte incluso devocionalmente este versículo- no escapará de las malas noticias… pero no tendrá temor de ellas. A veces, las cosas no saldrán bien… pero su corazón está firme. El vocablo hebreo que se usa acá da la idea de un corazón que está erguido… no se agacha, no se acurruca, no se agazapa, no se esconde… porque incluso a sabiendas de que “a la gente buena le pasan cosas malas” su confianza está puesta en Jehová.
No confía en las circunstancias.
No confía en la suerte.
No confía en sus habilidades.
No confía en sus contactos humanos.
No confía en el dinero.
Confía en Dios.

Salmos 112:7 es una declaración desafiante de cómo un hombre de bien afronta las adversidades. Punto.

Es que, créeme, habrán malas noticias. Todos las recibiremos algún día. Pero… si confías en Dios no tienes de qué preocuparte.
Incluso si -aparentemente- “todo sale mal”.
Allí te dejo la inquietud…

Buenas noches.

Nos vemos mañana.

4 pensamientos en “Salmos 112:7

  1. Pastor, confiar en Dios y no en lo que tengas para echar mano, no es nada fácil, a menos que no tengas nada de que echar mano…pero, ¿es correcto si “el hombre de bien” siente tristeza al recibir las malas noticias?

    • Claro Roberto… por eso las malas noticias son “malas”. ¡Dejaríamos de ser humanos si no produjeran tristeza en nosotros! Incluso el pasaje plantea que no tenerles temor es una consecuencia de ser previamente un hombre de bien, y no un medio para llegar a serlo… por eso resulta escaso y difícil.

      Un abrazo!

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