Juan 3:30


Estos días, en medio de tantos eventos en la vida de la Iglesia en los que Dios está estirando la fe, la paciencia, y la templanza de muchos – y “por una casualidad”- Dios nos ha puesto a los pastores a examinar algunos pasajes que estudiaremos esta semana -en Noche de Jueves y Viernes-… estos son trozos en los que Dios resalta la necesidad imperiosa de que Cristo crezca en nosotros. Al examinarlos -y sin ánimo de comenzar alguna doctrina rara y no ortodoxa- me doy cuenta que “mi” crecimiento espiritual no es “mío”… es decir, no se trata de que “yo” crezca… es todo lo contrario… se trata de que “yo” decrezca, merme, disminuya, aminore, me reduzca… o en palabras de Juan el Bautista en Juan 3:30… “es necesario que él crezca, pero que yo mengüe”. 
Cuando lo piensas así, las pruebas no sólo tienen sentido sino que también tienen propósito.

Coronar a Cristo en nuestra vida es tomar la decisión de no gobernarla. Es revelar a Cristo en nosotros. Es cuando “ya no vivo yo, mas Cristo vive en mí”. Es cuando “hemos muerto y nuestra vida está escondida con Cristo en Dios”. Es la conclusión de un proceso doloroso en el que nos despojamos de nuestros derechos y tomamos la determinación de poner nuestra vida -y todo lo que estas dos pequeñas palabras significan o contienen- totalmente en subordinación a los designios de un Rey en el que confiamos ciegamente. ¿Dije ciegamente? Sí. ¿Es que acaso no dijo Jesús a Tomás que “bienaventurados los que no vieron y creyeron”? ¿Es que no estamos en la etapa en la que “vemos como por un espejo”?
Entonces… ciegamente es una expresión no sólo válida sino que deseable.

Es necesario que él crezca, pero que yo mengüe. Ese parece ser el tema de Jesús en la vida de muchos en nuestra iglesia durante estos últimos meses. Me consuela el saber que Dios no malgasta su sufrimiento en aquellos que le amamos.
No hay despropósito en el quebrantamiento.
Su propósito es conformarnos a la imagen de su Hijo.
Es manifestar entre nosotros su gloria.
Es mostrar las riquezas de su gracia.
Y para esto, es necesario que él crezca, pero que nosotros mengüemos.

Juan 3:30 no es un “cliché” cristiano… es un pasaje que debemos subrayar en nuestras Biblias y tallar en el corazón…

 

Nos vemos mañana.

2 pensamientos en “Juan 3:30

  1. Hola, Señor Julio. Este pasaje es impresionante, cuando comence a leer la Biblia este fue unos de los tantos pasajes que me impacto de una manera!!. Juan el Bautista lo tenia muy claro y el apóstol Pablo también al decir “…ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí…”. Que reto.

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