Ministerio, relaciones y anticuerpos…


Así es. Mi mente ha andado pensando en el ministerio. ¿Por qué algunos “triunfan” en la vida y en el ministerio y otros no? (detesto la palabra “triunfar” por su tremendo abuso en círculos “sicólogicos-teológicos-ilógicos”… pero te pido que la sufras en esta ocasión) “Triunfar” en el ministerio no es hacer dinero, hacerse un nombre o hacerse poderoso y humanamente influyente… no mi hermano, “triunfar en el ministerio” es -ni más, ni menos- hacer ministerio. Y, honestamente, por diferentes razones, no todos lo logran. Esta noche quiero mencionarte una de esas razones: el fracaso en las relaciones personales.
Creo que esa es la tumba en la que yacen muchos intentos ministeriales.
Y algunos, deben ser sepultados lo antes posible.
Te cuento.

Para hacer mi reflexión de esta noche un poco más sencilla te la doy en el orden de pensamientos que considero lógico.

  1. El ministerio es gente. No son cosas, no son programas, no son conceptos, no son lecciones, no son edificios, no son oficinas, no son computadoras, no son calendarios, no son proyectos y no son actividades. El ministerio es gente. Y a la gente se le llega por la vía de las relaciones personales. No Facebook, no twitter y no un blog. Hablo de relaciones personales de carne y hueso, no de conatos de intento de relación en alguna sobrevalorada red social.
  2. En las relaciones personales, la percepción lo es todo. Piénsalo. Lo que la gente perciben de ti y de mí no son nuestras intenciones, nuestras razones, nuestra inteligencia o nuestro valor intrínseco… perciben nuestras actitudes y la apariencia que nuestras actitudes proyectan. Punto. Si tu actitud es hosca y hostil, aunque tengas toda la razón del universo, serás un generador de anticuerpos emocionales.
  3. Si en el mundo físico un anticuerpo es “la sustancia producida en el organismo animal por la presencia de un antígeno, contra cuya acción reacciona específicamente” en el mundo de las relaciones un anticuerpo sería “la actitud producida en el alma de una persona por la presencia de un elemento hostil que invoca la necesidad de una defensa (eso es un antígeno), contra cuya acción se reacciona específicamente”.
  4. En el ministerio las relaciones personales son la plataforma para conectar con la gente de una manera sana. De nada sirve cuánto sabes o cuan capaz eres… si tus relaciones personales están plagadas de anticuerpos emocionales, terminarás perdiendo la oportunidad de ministrar. No es que alguien te la quite… es que tú la perdiste.
  5. Las oportunidades de ministrar genuinamente no están necesariamente vinculadas con una posición ministerial. Hay quienes tienen la posición -y cumplen las funciones- pero no ministran (porque en las relaciones personales la percepción lo es todo y ellos por causa de sus actitudes han generado los anticuerpos emocionales que les hicieron perder la oportunidad de ministrar y los que le rodean “ya están vacunados”) Hay, igualmente, quienes no tienen una posición ministerial y ministran por doquier a causa de su habilidad para conectar con la gente.
  6. Aunque la presencia de anticuerpos emocionales en una relación se manifiesta de muchas maneras (desde la crítica, el rechazo y la hostilidad hasta la apatía y desconfianza), el elemento fundamental debajo de esta relación no saludable es que el respeto por la persona hostil desaparece. Sin respeto, no hay ministerio. Punto. Por supuesto, sólo un insensato confunde “miedo” con respeto. El miedo no es más que un macro-anticuerpo. Yo me atrevería a decir que “si hay miedo, no hay ministerio”.
  7. El que genera anticuerpos está enfermo y necesita ayuda… ¿qué pasaría si la gente nos botara a la basura porque somos focos de contagio en una gripe? Igualmente, el que está enfermo de las emociones necesita ayuda para ser curado. (cómo contraparte, todos necesitamos fortalecer nuestro sistema para no reaccionar contra los antígenos hostiles de los demás… uhhh… a esto se le llama “madurar”)
  8. No hay peor enfermo que el que no quiere ser curado. Bueno, el adagio popular dice algo parecido a eso ¿no? Si generas anticuerpos -y lo sabes- haz algo para curarte de tu actitud.

Dime… ¿Cómo eres percibido? ¿Cómo son tus actitudes? ¿Qué tan generador de anticuerpos emocionales eres? ¿Eres respetado por lo que eres? ¿Te tienen miedo? ¿Buscas ayuda?

Te he hablado del ministerio, pero lo mismo puede decirse de cualquier relación… matrimonio, noviazgo, familia, trabajo, escuela, comunidad… a no ser que seas un ermitaño, esta es un área en la que -tarde o temprano- tendrás que crecer. Como puedes imaginarte, en esto hay muchísimo más que hurgar, pensar, analizar, reflexionar y cambiar. Te prometo hacerlo más adelante.
Por hoy, se me acabó el espacio hace rato.

 

Nos vemos mañana.

5 pensamientos en “Ministerio, relaciones y anticuerpos…

  1. Hermano tu meditacion o reflexion q es tambien una exortacion a la maduracion y autoevaluacion es muy original y precisa, me edificastes yendo al grano con una ilustracion gusta de Lo comun y me gusto mucho. Gracias y bendiciones de nuestro papa.

  2. Cuanto anhelo madurar, aunque se que estoy enferma y mi deseo es curarme no lo consigo no logro consumir la medicina sanadora, el pecado me consume,la tribulacion me aturde cada día mas, como entregar tanta carga a quien ya pago por mí???

  3. Es indudablemente muy interesante tu intervencion en el tema, no hay duda que Dios te utiliza de una manera especial, casi siempre leo tus reflexiones y me parecen muy llenas de objetividad,, Me da gusto saludarte mi respetado y apreciado Julio, te guardo una admiracion especial por ser parte de las personas que por la gracia de Dios han encontrado su mision en este viaje transitorio llamado ” vida terrenal”

  4. creo que un impedimento puede ser el hecho que en ocasiones no percibimos que estemos haciendo algo equivocado por no decir mal y si no hay nadie que nos “ilumine” no nos daremos cuenta de eso.

  5. Una buena cátedra de inmunología social, muy buena. Yo solo añadiría que como cristianos debemos vacunarnos contra este tipo de antígeno y la vacuna es todo el amor que Jesucristo mostró y sigue mostrando por nosotros.

    ¨Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento.
    Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos¨. Mr. 12: 30-31

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