Argumentos vivientes…


El cristiano es examinable. Una vez que dices que sigues a Jesús es como si te colocaras en una vitrina, encendieras las luces sobre tu escenario y pusieras un montón de sillas para que el público te observe. Pero algunos de entre la multitud no son precisamente simpatizantes del cristianismo. Hay quienes no creen y hay quienes no quieren creer… pero el resultado es el mismo. Cómo veremos mañana en VidaNueva, Pedro les llama a estos opositores “hombres insensatos”, llenos de ignorancia… que hablan mal del cristianismo, y a quienes no convencerás con argumentos incluso si te gradúas del mejor seminario con especialidad en apologética científica o apologética filosófica.
El único argumento que puede convencerles es tu vida.
Y si no les convence -Pedro nos dice- que al menos tu vida les tapará la boca.

En realidad, en VidaNueva, los próximos meses nos dedicaremos a estudiar cada domingo por la mañana las aplicaciones prácticas de esta verdad. Pedro nos llevará por un estudio del trato con la autoridad civil, del trato con tus jefes, del trato con tu pareja (especialmente si no es creyente), del trato con tus amigo… nos mostrará el ejemplo de Jesús y nos desafiará a tomar acción sobre la carne y su constante deseo de desvirtuar la obra de Dios en nuestras relaciones personales. Algunas de las cosas que estudiaremos no serán placenteras… el contenido es letal para nuestros egos y difícil para los que no hemos madurado completamente… o sea, para todos. Pero creo que será bueno. Este mundo necesita vernos como argumentos vivientes en las escuelas, las oficinas, las carreteras… y aunque me encanta el estudio y el razonamiento -y enseñar Apologética Filosófica es en realidad una delicia para mí- también se que la razón de la esperanza que hay en nosotros no se comprobará nunca en el ambiente estéril de un aula, pero sí puede suceder en lo desordenado y caótico de los eventos de la vida diaria de cualquier miembro de nuestra iglesia.

¿Quieres poner bozal a los que critican al cristianismo? Quizás viven contigo, estudian contigo, trabajan contigo o incluso hasta duermen contigo. Conoces sus nombres y sus apellidos muy bien por lo cerca que se encuentran a ti. Esta noche te animo a que dejes de discutir con ellos… en realidad no tienes que decirles ni una palabra… al menos no por el momento… basta con que vivas como Jesús y ellos entenderán que el Dios que está en ti si funciona.
Y si no se convierten, al menos se quedarán callados.

Hazte el propósito de que esta semana harás que al menos una boca se empiece a cerrar… que vean el carácter de Jesús en nosotros y dejémosle el resto a Dios.
Allí te dejo la inquietud.

 

Nos vemos mañana.

 

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