Lo que todo Pastor quisiera decir…


“Por favor, agárrense de la Biblia y maduren de tal manera que, cuando lleguemos al cielo y estemos delante del tribunal de Cristo, los resultados que allí se produzcan no me hagan sentir que todo el trabajo que hice ministerialmente con ustedes fue en vano” Palabras directas, ¿no  crees?… sólo que no fueron dichas por “cualquier pastor” sino que, en esencia, expresan en una frase el deseo que Pablo comunicó a los miembros de la Iglesia de Filipos en Filipenses 2:16. Léelo tú mismo:

“asidos de la palabra de vida, para que en el día de Cristo yo pueda gloriarme de que no he corrido en vano, ni en vano he trabajado.”

¡Que pensamiento! He aquí la exhortación de un pastor que de manera directa pide a aquellos a quienes pastorea y por quienes está dispuesto a desgastarse por completo a que maduren. Básicamente les dice que si él ha estado dispuesto a sacrificarse -su vida, su tiempo, sus oraciones, sus lágrimas- lo ha hecho con gozo… pero que no por eso quiere sentir que ha perdido el tiempo. Para serte franco, la frase hace eco en mi corazón… de hecho, creo que a ningún Pastor le cuesta identificarse con el deseo de Pablo. Los dos versículos siguientes son la reafirmación de su compromiso personal como su pastor:

“Y aunque sea derramado en libación sobre el sacrificio y servicio de vuestra fe, me gozo y regocijo con todos vosotros. Y asimismo gozaos y regocijaos también vosotros conmigo.”

Piénsalo. El ministerio debe ser fuente de gozo. Punto. Cuando en lugar de gozo hay solamente sufrimiento y preocupaciones… hmmm… algo “anda mal”. El gozo de quienes somos ministros es producido al complacer al Rey a quien servimos y al constatar el crecimiento espiritual de aquellos a quienes pastoreamos. Por eso puedo asegurarte que -seas de donde seas- y a pesar de que no conozco a tu pastor, si él es un hombre de Dios, el sentimiento que tiene sobre ti es precisamente ese: no quiere haberse desgastado en vano.

Esta noche me voy a acostar con la certeza de que -al estudiar Filipenses 2:12-18 como lo hicimos hace unas horas en VidaNueva-, no es difícil afirmar que lo que tu pastor quisiera decirte (si tuviera el valor o la oportunidad) es que no vale la pena ministrar a una congregación que no crece en madurez, no da testimonio al mundo perdido y no cesa de quejarse… que no vive enfocada en la realidad de la eternidad y que no está poniendo de su parte en el proceso de crecimiento espiritual.

No sé si alguna vez te lo han dicho… me parece a mí más que pertinente hacerlo hoy: no hagas que invertir en tu vida sea un esfuerzo en vano.
Por cierto… creo que VidaNueva vale mucho la pena… el Tribunal de Cristo dirá si estoy en lo cierto o no.
Como Pastor… ¡he dicho!
Allí te dejo la inquietud.

 

Nos vemos mañana.

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