“…lo esencial es invisible a los ojos.”


Cada domingo por la noche, luego de cenar en familia, me quedo a solas para permitir a mi mente revisar los sucesos de lo experimentado en el día y considerar las realidades que sé que sucederán durante la semana que está por comenzar. Te confieso que sólo pensar en lo que pasó en la Iglesia unas horas antes es suficiente para llenar la cabeza por unos cuantos días… es que esto de experimentar una misma iglesia en tres sitios diferentes en apenas pocas horas es tanto sensacional para el alma y el espíritu como desafiante para las fuerzas de cualquier predicador. Y, aunque lo he hecho ya por algunos años, no soy la excepción. Esta noche todos estos sentimientos están elevados de manera exponencial… no solo es que los últimos días han sido muy buenos (y hay muchísimo sobre lo que reflexionar al ver la gracia de Dios sobre nosotros) sino que la próxima semana será superlativamente trascendental para VidaNueva y el ministerio futuro de quienes acá servimos y seguimos al Rey… tanto que hace un rato me sentí… uhhh… “tupido” (bloqueado de la mente) y decidí hacer lo que mejor se hacer en momentos como este: leer algo que no tenga nada que ver directamente con el ministerio. Entonces, en la última hora (más o menos) volví a leer uno de los libros que más me gustó en mi infancia: “El Principito” de Antoine Saint-Exupéry.

Me imagino que conoces la historia (si no lo has leído te lo recomiendo grandemente)… escrito para niños en un lenguaje sencillo, este fabuloso autor atrapa tu mente y te roba el corazón por medio de sus elefantes dentro de boas (no, no son sombreros), baobabs, puestas de sol, corderos en cajas, flores orgullosas, planetas pequeños, reyes que solo ordenan lo que es razonable, vanidosos, hombres de negocio dueños de millones de estrellas, faroleros, serpientes y zorros vinculados con el niño de otro planeta que protagoniza la obra. El mensaje central es que las personas mayores son extrañas porque han dejado de ver lo que es importante… se fijan en números más que en otra cosa, no tienen tiempo para nada; de hecho una de las frases más poderosas del libro la pronuncia el zorro mientras le pide al principito que le domestique (cree un vínculo con él que le haga especial) y le razona que “Las personas ya no tienen tiempo de conocer nada. Lo compran todo hecho en tiendas. Y como no hay tiendas en donde vendan amigos, no tienen ya amigos”. Es este mismo zorro el que le dice al principito el secreto más poderoso del libro: “Sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible a los ojos”

Quizás es demasiada casualidad -quizás no- que en una semana tan especial como la que estamos por tener y en la que “la visión” es lo que gobernará mis pensamientos y los de todo nuestro equipo haya decidido al azar  -para despejar mi mente- leer un libro tan simple y complejo que arroba el corazón de cualquier chiquillo y también maravilla la mente de los psicólogos y filósofos del último siglo… y que el mensaje central del mismo sea que “lo más importante nunca se ve” y como “todos somos responsables de domesticar” lo que verdaderamente cuenta. Debo confesar que aun escrito en un libro no inspirado, sus líneas resultan muy inspiradoras… y eso que es “literatura para niños”.
Me gusta.

Ahhh… leer es uno de los placeres más preciosos de esta vida. Y una de las experiencias más enriquecedoras que hay. Te recomiendo que aproveches cuantas oportunidades tengas de leer y que lo hagas con vehemencia. Son… hmmm… mágicas. Después de pasar un rato con este fabuloso libro debo decir que mañana -me temo- te hablaré nuevamente como un adulto… aunque esta noche esté de acuerdo con el personaje central de Saint-Exupéry: las personas mayores son muy extrañas.
Es que… lo esencial es invisible a los ojos.

 

Nos vemos mañana.

2 pensamientos en ““…lo esencial es invisible a los ojos.”

  1. Don Julio gracias por esta recomendación …que otras recomendaciones de este tipo de lecturas nos puede dar…al menos me gustan mucho las Crónicas de Narnia de CS Lewis y estoy en la Silla de Plata…gracias ¡

  2. Hermano bendiciones, le recomiendo de vez en cuando volver a la infacia es bueno sobre todo cuando ya de adulto nos agobian las responsabilidades.saludes

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