Oda al conductor latinoamericano de las horas pico…


Honestamente, en mucho tiempo no recuerdo haber estado tan cansado como esta noche. Así que no esperes hoy un profundo análisis de las cosas espirituales… ¡para nada!. Estoy más bien en “modo relajamiento” y no creo que de mis dedos salgan mucha sabiduría espiritual al teclear en el tablero de la computadora. Quizás fue por lo intenso del día… tuvimos algunas reuniones interesantes sobre análisis y planificación del ministerio futuro del Seminario… luego las cosas típicas de los viernes… llamadas, correos, un poco de estudio… más reuniones… y ya entrada la tarde me dirigí a predicar Noche de Viernes en nuestro sitio en Lourdes. Quizás por haber sido viernes, fin de mes, día de pago e inicio de vacaciones el tráfico estaba… como diría Steve… ¡apocalíptico! Los menos de 20 kms -que no suelen tomar más de 30 minutos- los recorrimos en casi 1 hora y media… la cordialidad y el buen humor se esfumaron de la realidad de los conductores… y la sensatez desapareció de la mente de los transeúntes. La hora de empezar el culto me llegó cuando estaba todavía atorado en mi carro a kilómetros de distancia del Sitio de la Iglesia en un panorama vial digno de una de esas películas en las que todo el mundo abandona la ciudad huyendo de algún inminente desastre nuclear. Hmmm… toma palabras como caos… confusión… desconcierto… anarquía… añade la idea más desordenada del tráfico más desorganizado en la hora pico del día que puedas concebir… corta la energía de la calle (¡sí, un tramo de una de las avenidas principales estaba a oscuras… sin semáforos)… haz desaparecer la luz del sol… agita todo vigorosamente y mézclalo con algunos buseros salidos de un sueño de Dante Allighieri en los 7 círculos infernales de la Divina Comedia y apenas empezarás a hacerte una idea del maremágnum vehicular en el que nos metimos.
¿Policías dirigiendo el tránsito?
Jajaja… ¡me gusta que tengas sentido del humor!

¿Sabes? una vez -cuando estaba muy pequeño- escuché a Bruce Bell (mi pastor durante mi infancia y adolescencia) decir que él antes de predicar se encerraba en su estudio, ponía un disco de música clásica (sí, discos… acetatos… tornamesas, uno de aquellos -ahora- impensables dispositivos mecánicos de música)… luego, se acostaba en el suelo y se dedicaba a orar y meditar sobre lo que estaba por predicar a la congregación. Ingenuamente, pensé que todos los pastores en cada ocasión antes de predicar siempre se relajaban en un ambiente similar. ¡Pobre de mí y de mi candorosa sencillez! Esta noche, mientras esquivaba camiones fuera de control, baches en el pavimento, ciclistas en contravía, motocicletas sin luces y uno que otro peatón con claras intenciones suicidas,  mi estresada mente me jugó la broma de recordar al Hermano Bruce (como le decíamos) contarnos como se preparaba para predicar y no pude menos que echarme a reír… obviamente cuando le dije que sí al ministerio pensé que cada mensaje sería predicado “a la Bruce Bell”.
Ok. Lo confieso… me equivoqué.

Valga este post como un homenaje a todos aquellos que sufren el intransitable tráfico de sus ciudades en América Latina. Loor a los héroes anónimos de mil batallas luchadas a vuelta de rueda en unas pocas cuadras. Ahora… si eres uno de esos conductores que le hacen la vida imposible a los demás -como tantos de los que vi esta noche- en vez de darte honor mejor te doy la dirección de algún curandero o exorcista.
Aunque ese tu género no creo que salga ni con oración y ayuno.

Felices vacaciones.

 

Nos vemos mañana.

 

2 pensamientos en “Oda al conductor latinoamericano de las horas pico…

  1. Julito, gracias por hacerme reir, realmente eres increible, que sentido de humor más grande tienes, realmente admiro tu capacidad para decir las cosas como las dices. Lo siento mucho Julito yo conozco esa situación, pero que hacer, esa es la realidad salvadoreña.. pero el ver las cosas con un sentido de humor sí bien no cambia las cosas es mejor que enojarse. Gracias por enseñarme esa lección. Yo me enojaba y terminaba estresada y con dolor de cabeza. Felices vacaciones también para ti y tu familia un par de días libres no te vendrían mal. Un abrazo y bendiciones.

  2. Amado Julio si me reido con esta Oda al conductor, Migue y yo nos dirigiamos a reunirnos con unos hermanos a San Salvador salimos de nuestra casa a las 5:35 y luego de ir a vuelta de reuda bajando por la Chuiltipan y av. Jerusalén fue exactamente lo que le dije a Migue que apocalíptico…esto aprendido de Steve! llegamos a las 7: 10 a nuestro destino, todo lo que narra creo lo vivimos muchos hoy…bueno ud. lo expresa de forma excelente! hasta pronto Julio…hasta la proxima trabazón como decimos los salvadoreños jajajjajaja

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