“Quiero ministrar en equipo”… algunas ideas adicionales…


Anoche inicié algunos pensamientos sobre el ministerio en equipo (puedes encontrarlos dando clic acá). Como te dije, escribo pensando en compartir con pastores, líderes y ministros algo del bagaje que estos 20+ años de ser parte de un equipo ministerial me han dejado. Para continuar con la ilación de mis ideas seguiré exactamente donde me quedé: ¿Cómo ser parte de un equipo? (y… hmmm… sí, ilación es una palabra que se escribe sin “h”)…

Acá voy…

En primer lugar y antes que nada: No intentes ser parte de un equipo si no compartes una misma visión con el resto de sus miembros. Punto. Cuando hablo de “visión” me refiero a la causa por la que este equipo en particular esta dispuesto a levantarse por las mañanas, trabajar hasta el agotamiento, invertir sus finanzas personales, enfrentar la oposición y morir en el intento tratando de lograrla. En realidad, si lo piensas detenidamente llegarás a la conclusión de que la idea de hacer ministerio en equipo no tiene ningún sentido si tal visión común no existe. Es que -sin abusar de la analogía- un equipo es tan difícil como un matrimonio… ¡sólo que a veces entre más de dos! Un equipo de ministerio que existe solo por “lo bueno” que es un equipo está destinado a… enfriarse, sumirse en el tedio, pelearse, y eventualmente “divorciarse” y fracasar. Estoy convencido que la razón principal por la que algunos equipos nunca llegan a casarse (aunque “se hayan gustado, considerado e incluso propuesto ser novios”) es porque carecían de la visión inicial que les uniera a largo plazo. De igual manera, cuando un equipo pierde la visión está condenado a desaparecer-lo que puede suceder incluso si esta está escrita en forma de un bonito slogan y colgada en las paredes de cada oficina de la Iglesia. Esto implica -por supuesto- que ni intentarás unirte a un equipo cuya visión no compartas, ni incluirás en el tuyo a alguien que no lo haga.

Eso me lleva a otra pregunta: ¿Puede alguien salir del equipo aún si comparte la visión? ¡Claro! La permanencia de cada miembro en un equipo está dictada por algo más grande que la visión: el plan individual de Dios para la vida de cada uno de sus miembros. Discernir este plan es algo que merecería un paquete de posts aparte… algún día te prometo escribir mis pensamientos al respecto.

Y, ¿de quien es la visión de un equipo? ¿Cómo se verbaliza? La primera es una pregunta fácil: la visión de un equipo de ministerio tiene que ser de Dios. Después de todo, ¿quién en su sano juicio espiritual querría desperdiciar su vida en alcanzar una visión humana… por inteligente y capaz que sea el humano que la hubiera engendrado? Si no es de Dios y no estamos seguros que de Él proviene… no sirve. La respuesta a la segunda pregunta es un poco más compleja. En nuestro caso la verbalización de la visión de Dios fue un proceso que se inició en lo puramente intuitivo -hace más de 20 años- entre Steve y un servidor y que tomaba un par de horas para tratar de explicarla hasta el enunciado claro en el que se convirtió -cuando Checho era ya parte del equipo- en una oración de apenas unas cuantas palabras. Resultó de la relación personal de cada uno con el Rey, y se produjo por medio de las frustraciones, los intereses, y las inquietudes personales alineadas y filtradas por la Palabra de Dios. Al principio era una masa de ideas sin mucha forma… pero era suficiente para movernos a la acción. Honestamente, el núcleo de esas ideas no ha cambiado prácticamente nada, y aunque es posible que todavía refinemos la manera de expresarla no espero que tenga modificaciones sustanciales en su propósito. Tener la visión escrita en un papel es muy importante… sin embargo, te aseguro que tenerla grabada en fuego en lo más profundo del alma es mucho más crucial a la hora de lograrla. Ahora, los métodos para que esa visión suceda es completamente otra cosa. Esto también sería tema de un post aparte.

Algunas preguntas más: ¿Son todos los equipos iguales? ¿Son todos en un mismo equipo iguales? ¿Puede uno ser parte de más de un equipo? Te prometo que trataré de terminar mis pensamientos mañana, si Dios así me lo permite. Si tienes alguna pregunta… hazla, si se la respuesta te la doy. Si no la conozco… te prometo no inventármela.

 

Nos vemos mañana.

Un pensamiento en ““Quiero ministrar en equipo”… algunas ideas adicionales…

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