“Quiero ministrar en equipo”…


Esta noche escribo para quienes son pastores o participan del ministerio “en serio”. Si no es tu caso pero te interesa el ministerio del Rey y quisieras participar de manera más profunda estás mas que bienvenido a continuar leyendo… de otra manera puedes saltar hasta la última frase… la que escribo cada noche… tú sabes: “Nos vemos mañana”.

Acá voy…

Estoy seguro que te lo he mencionado antes, porque este es uno de los temas más importantes en mi vida… pocas cosas en el ministerio son tan trascendentales como la oportunidad de desarrollar un esfuerzo conjunto en un equipo, con la aportación plena, libre y sin presiones de los dones, talentos y capacidades individuales para lograr el bien de la visión espiritual que todos sus miembros comparten. Ministrar en equipo es muy distinto a hacerlo en grupo… he participado de ambas experiencias y puedo garantizarte que ni son la misma cosa, ni obtienen los mismos logros, ni producen el mismo gozo… ni glorifican a Dios de la misma manera. Un equipo potencia tu ministerio, te protege de tus errores (especialmente de los que tu personalidad esconde de ti mismo), te ayuda en los momentos difíciles y te mantiene humilde en los momentos en los que tu carne cree que ha acariciado el éxito. Los miembros de tu equipo -cuando es un equipo- te desafían con su crecimiento personal (sin tener que decirte que también debes crecer),  ponen presión en el cumplimiento de tus tareas, de los tiempos en las que debes completarlas y en la excelencia con la que debes presentárselas al Rey. Cuando participas de un equipo verdadero en el ministerio puedes orar, llorar, reír (especialmente de ti mismo), opinar, equivocarte, e incluso hacer uno que otro disparate sin temor a ser juzgado, mal visto, criticado, menospreciado o categorizado como “raro” o “poco espiritual”. Cuando el equipo “es” equipo nadie puede llevarse la gloria (le pertenece a Dios), pero todos comparten el dolor de los errores… y todos están dispuestos a poner su parte e incluso ir más allá para solucionarlos.

Por la gracia de Dios me cuento entre los privilegiados que han tenido la oportunidad de ser parte de un equipo por largo tiempo (ahora más de 20 años). Lamentablemente, esta es uno de los asuntos ministeriales sobre los que más preguntas se nos han hecho -a mí, a Steve, a Checho… y no dudo que ahora a Chief, Koky y Alex- porque para muchos no parece ser una opción fácil de realizar.
Hmmm… aunque pensándolo bien, no es fácil.

Casi todos los pastores y líderes ministeriales “han oído” de lo bueno que es ministrar en equipo y desean hacerlo… pocos lo entienden… y de entre los que lo entienden, menos aún lo hacen. Esto es en parte porque es complicado. Siempre he dicho que si no hay humildad en todos los miembros del equipo es imposible que este tome cohesión y solidez. Por cierto, ser humilde no implica cerrar los ojos a tus capacidades -lo que tú le aportas al equipo- ni a las capacidades (a menudo mayores y mejores que las tuyas) de los oros miembros del equipo. El secreto más bien está en explotar esas capacidades por medio de la diligencia, la proactividad, la eficiencia y la capacidad de autogestión… todo en el marco en el que la visión del equipo está puesta sobre la ambición o los intereses personales. ¿Qué importa quien se lleve el crédito? ¿Qué importa cuál es el título que ostentas? ¿Qué importa la posición que otros en el equipo reciben? ¿Qué importa tener que sacrificarme? Si vas a ministrar en equipo es necesario que contestes a cada una de esas preguntas con un rotundo “Nada”.
Pero… más importante es que los demás del equipo contesten de corazón de la misma manera.

¿Cómo se forma un equipo? Hmmm… no creo que hay una forma estándar. Sin embargo, pienso que el formador debe ser el Espíritu Santo… él junta a los miembros potenciales para que el equipo suceda… pero creo que la prueba final de que estos miembros tengan la audacia, valentía y humildad para dar el paso de “salir de la individualidad” que un equipo requiere. Cuando dos o más personas juntadas por el Espíritu dan ese paso de manera simultánea… nace un equipo.

¿Cómo ser parte de un equipo? Bueno… esa y otras preguntas creo que las contestaré en el próximo post… esta noche ya me he acabado el espacio hace un buen rato.

Nos vemos mañana.

2 pensamientos en ““Quiero ministrar en equipo”…

  1. Pingback: “Quiero ministrar en equipo”… ideas finales (por ahora) |

  2. Pingback: “Quiero ministrar en equipo”… algunas ideas adicionales… |

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s