El mundo no es mi hogar…


La música en una iglesia es enseñanza… o al menos solía serlo. Sin ánimo de sonar “como un anciano rezongón” una cosa que no me gusta del actual movimiento cristiano de música es la poca profundidad de muchas de las letras que entona. Tú sabes… el mismo coro repetido 19 veces y media… y para colmo de males el coro dice muy poco… y lo poco que dice carece de contenido sustancial. Te confieso que me incomodo conmigo mismo cuando, a veces, al terminar el servicio de adoración no me acuerdo de lo que canté…¿te ha pasado?. Me inquieta todavía más cuando la banda y los cantantes -en la Iglesia que sea… incluso en la nuestra- no conocen la letra de lo que están cantando; en mi humana perspectiva, me da la sensación que si no se les ha quedado en la cabeza, no la andan cargando en el corazón. Y eso… uhhh… no tiene sentido. No escribo todo esto para generar una tormenta de comentarios y quejas sobre la música en tu iglesia. Si tienes quejas dáselas al Señor a quien se le canta… o al señor que escoge los cantos en tu congregación.
Por favor, no me las digas a mí.

De hecho, no escribo este post para hablar de la música (hmmm… ¿cómo me metí en este lío?) sino para darte un pensamiento que me ha rondado por la cabeza todo el día al estar preparando mi corazón para iniciar la exposición de 1Pedro este domingo en VidaNueva. El apóstol escribió a “los expatriados”, a quienes llama “extranjeros y peregrinos” en un momento posterior de la carta y les pide conducirse en temor “en todo el tiempo de su peregrinación”. Un expatriado es una persona que reside fuera de su patria sin haber roto sus vínculos con el terruño que le vio nacer. No es solamente un extranjero… no es un turista… no es un inmigrante… es un peregrino que ha emprendido una larga travesía pero que NO pertenece al lugar en el que reside. Sabe que no pertenece allí… no quiere pertenecer y no intenta nacionalizarse de manera permanente. Creo que me entiendes el punto.
Si eres un hijo de Dios, tú eres un expatriado.
Tu ciudadanía está en los cielos.
Tu “porción” no la tienes en este mundo; porque no perteneces acá.
Esperas salir de aquí tan pronto sea posible.
Tu corazón palpita por la patria celestial.
Eres peregrino y extranjero.

¿De donde salió el comentario de la música? Bueno, esta tarde una vez que “verbalicé” el punto de Pedro en mi mente, una canción cristiana de la infancia corrió a mi memoria como si nunca la hubiera dejado de cantar. Era uno de los himnos tradicionales que se cantaban regularmente en una declaración abierta de lo que abrazábamos como valores bíblicos. Su música no es “emocionante”… no habían las baterías actuales ni los hábiles solos de guitarra o saxofón… como cada canto de cada culto, se tocaba con un piano vertical de madera colocado invariablemente a la par del púlpito -también de madera- sobre la plataforma (¡de madera!). Pero su letra llegaba al corazón… después de pasar por la mente y quedarse en la memoria.
El título del himno: El mundo no es mi hogar.

¿Sabes? nunca dirigí cantos en una congregación (soy uno de los que llegó tarde a la repartición de talentos musicales para el canto)… pero puedo recordar (¡o googlear!) casi cada palabra de ese himno… comenzaba diciendo:

El mundo no es mi hogar, soy peregrino aquí.
En la ciudad de luz, tendré tesoros, sí.
Eterno resplandor por siempre gozaré,
Y la vida mundana jamás desearé.

Bendito Cristo, Tú eres siempre fiel;
La dicha que me das, más dulce que la miel.
La célica mansión por siempre gozaré,
Y la vida mundana jamás desearé.

Como te dije, la música es enseñanza. A mí de pequeño me ayudó a aprender que el mundo no es mi hogar.
Pedro nos lo enseñará a todos en VidaNueva a partir de este domingo.
Te prometo no cantar.

A propósito, no encontré una versión completa de la letra del himno… pero acá hay una traducción muy similar…

Nos vemos mañana.

5 pensamientos en “El mundo no es mi hogar…

  1. Este día, terminando de preparar mi clase para mañana, buscaba la letra de este himno, no la recordaba completa. Deseo enseñar a los niños alabanzas que tengan sentido y que apoyen el tema de mi clase, nuestra vida con El por la eternidad. Entonces, mi amigo, Mr. Google me lleva a la letra y qué sorpresa, me lleva a tu blog! Aunque ya no escribas en este blog, siempre es una bendición. Gracias por todas esas noches de inversión para el Reino, siguen dando fruto mi querido hermano!

  2. Muy buena reflexión Julio relamente en lo personal extraño mucho varios himnos que estan literales o casi literales en la biblia como salmo 145, salmo 150, salmo 115, salmo103, Sofonías 3:17, Habacuc 3:17-18 y podría seguir enumerando una cantidad de de citas que realmente para mí son un tesoro se mequedan muchas…Pura palabra pero otras tantas viejitas pero buenas con profundidad…

    • Que bueno Chepito!… Pienso tres cosas y te las comparto:
      1. Pienso que una parte del problema es que la música congregacional se escoge de los cantos no congregacionales de artistas cristianos.
      2. Pienso que la solución a mediano plazo es que una nueva generación de músicos creyentes comprometidos e interesados en comunicar la verdad sin superficialidad escriban cantos de calidad integral para las congregaciones.
      3. Pienso que tú tienes ese talento (y quienes están contigo por aquellas australes tierras)

      Allí te queda el desafío…

      Abrazos hasta Argentina! (dáselos al resto de los de VidaNueva en la diáspora)

      J.-

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