En busca de la felicidad…


Tú puedes ser feliz. Aunque no lo creas, el gozo, la dicha, la alegría del ánimo están disponibles para ti… si sabes buscarlas en el lugar correcto. La clave de un corazón feliz está en la mente. Punto. Si quieres ser feliz, puedes… si quieres ser desgraciadamente infeliz, también puedes. Tu enfoque, la manera como analizas la vida y la perspectiva que tengas de los eventos, las personas, los problemas y las oportunidades que esta te presentan determinará tu condición anímica. Ese es uno de los mensajes centrales de la Carta que Pablo escribió a los miembros de la Iglesia de Filipos y que el Rey escogió para que quedara como parte de la revelación de Dios para nosotros. No en balde, los dos términos que más se repiten en ella es “gozo” (o uno de sus derivados) y “mente” (o uno de sus derivados). En un mundo en el que el temor, las preocupaciones, el dolor, el desánimo y las decepciones están a la orden del día, “Filipenses” nos recuerda que la clave para vivir gozosos no está en la autoayuda, los antidepresivos, la psicoterapia, el éxito personal, una autoimágen saludable, la salud, el dinero o el amor.
El gozo es el resultado de un corazón que está satisfecho en Dios.
Ni más, ni menos.

Para cerciorarse de que entendiéramos que esta es una verdad que funciona, el Espíritu Santo decidió comunicárnosla por medio de un hombre que habiendo sido un éxito humano, lo había abandonado todo y estaba -por causa de su Señor- encadenado como prisionero del Imperio Romano. Pablo estaba preso, pero su espíritu era libre. Lo precario de su situación desde la perspectiva humana era suficiente como para hacerle sentirse fracasado, abandonado, deprimido, inconforme… o incluso enojado contra el Dios que aparentemente no cuidaba de él después de que “le hizo morder el polvo” cuando iba camino a Damasco y convertirse en el principal promotor de la fe cristiana en el primer siglo del cristianismo… uhhh… quizás en todos los siglos del cristianismo. Pero de su pluma no salió ni una sola queja. ¡Tremenda lección! El mejor de los cristianos humillado como el peor de los criminales escribió sobre el gozo verdadero a pesar del sufrimiento. Hmmm… pienso que a Pablo le habría costado digerir el tsunami de quejas que sacuden las vidas de cristianos cómodos que con “sufrimientos” irrelevantes se sienten miserables en condiciones casi inverosímiles.
Como dicen mis amados amigos y hermanos Colombianos: ¡que pena!

¿Eres amargado? ¿Estás constantemente enojado? ¿Eres uno de esos que nada satisface, nada alegra y nada anima? ¿Vives inmerso en una nube negra desde la cual haces que llueva una tormenta de quejas sobre quienes te rodean? Si es así, lo lamento por ti. La felicidad no es un estado de ánimo, es una decisión del corazón. La felicidad no es el propósito de la vida, es el resultado de vivirla como se debe y con quien se debe. No depende de tus circunstancias, sino de como las analizas. Por eso, no la busques “afuera” de ti… pero si no tienes a Jesús como tu Rey, no la busques tampoco dentro tuyo. No hay alegría duradera apartada del Rey.
No en vano Pablo dijo simplemente “gozaos en el Señor”.
Bien haríamos en hacerle caso.

Si Pablo pudo ser feliz, tú y yo también podemos. Los secretos del corazón contento los aprenderemos cada Noche de Jueves en Campus Miralvalle y cada Noche de Viernes en Miralvalle y Lourdes.

Nos vemos mañana.

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