Optimismo Realista…


Mi mente sigue en la primera carta de Pedro… entre más me empapo de ella para aprender (y para eventualmente enseñar un poco de lo que aprenda) más me parece que es una increíble pieza de literatura desde el punto de vista humana… y que contiene un  inconmensurable trozo de revelación divina para quienes tengan puestos los lentes de la fe y de la razón. Para ponerlo en una sola frase pienso que la motivación de Pedro es recordarnos que nuestro futuro es tan brillante como lo es la existencia de Dios… y que nuestra esperanza es tan sólida como lo es nuestra confianza en Él. Piénsalo. La realidad del futuro del creyente no cambia en base al hecho de si tenemos o no esperanza… la paz y tranquilidad del presente del creyente está totalmente ligadas a la capacidad de creer que ese Dios nos sacará adelante. Pedro quería que tú y yo simplemente creyéramos. Si nos basamos en las premisas planteadas por el Espíritu Santo en la carta, lo lógico es concluir que la realidad de un creyente no depende de las circunstancias actuales sino del poder de Dios… por lo que si somos realistas, seremos optimistas ante cualquiera que sean nuestras circunstancias.

Casi cada semana tengo la oportunidad de sentarme y conversar con creyentes que están atravesando situaciones graves, que a menudo parecen ser insostenibles. Créeme que como pastor me gustaría ser dueño de una de esas proverbiales “varitas mágicas” de las inexistentes hadas de los cuentos… creo que cualquiera que escucha con detenimiento el sufrimiento humano quisiera tener el poder de “resolver milagrosamente” las cosas. ¿Te ha sucedido?. A veces puedo dar un consejo señalando algún principio bíblico que ayudará a mi interlocutor a mejorar o incluso arreglar su problema permanentemente. Sin embargo, ante los problemas más trascendentales, mi plática casi siempre lleva un ingrediente de consuelo… de ánimo y esperanza a causa de lo lejana que se encuentra la solución… incluso si quien me escucha aplica a conciencia la Biblia a su vida. Esta palabra de esperanza siempre está asociada a Jesús; es que dónde está Cristo, hay esperanza.
En otras palabras: Jesús es la razón de nuestra esperanza.
Esa fue la experiencia del apóstol Pedro.
Ese es el mensaje de su carta.
Esa es la verdad que debemos entender en nuestros días.
Esa puede ser tu experiencia, sin importar lo que actualmente estés atravesando.

Este domingo comenzaremos nuestro estudio de 1Pedro en VidaNueva.
Sé que será de mucha bendición para todos.
Ya te mantendré informado.

 

 

Nos vemos mañana.

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