Acerca de los “padres helicóptero”…


Como te dije anoche, “padre helicóptero” es un término que yo personalmente no conocía… pero que una vez comprendido me parece más que sugerente. Lo encontré de casualidad al estar leyendo algunos artículos que presentan los desastrosos resultados emocionales que un papá o mamá sobreprotectores pueden causar en sus hijos. El nombre fue acuñado a principios de los 90s en un libro sobre crianza de hijos, pero se ha vuelto más usado y conocido desde principios de este siglo. No podrás negarme que la idea que presenta es bastante gráfica… un padre/madre que sobrevuela sobre su hijo como un helicóptero. Entre todas las definiciones que he tenido a la mano, creo que me quedo con la de la todo-lo-sabe-pero-no-es-de-ninguna-manera-lo-suficientemente-bien-ponderada Wikipedia:

Padre helicóptero:
“un padre que presta una atención muy cercana a las experiencias y a los problemas de su hijo. Estos padres se apresuran a evitar cualquier daño o fracaso ocurridos a sus hijos sin permitirles aprender de sus propios errores, a veces incluso en contra de los deseos de los niños. Se llaman así por ser como los helicópteros, que revolotean desde arriba, rara vez fuera del alcance de sus hijos”.
Como ves, la primera parte de la definición no es mala… todo lo contrario. Cada pastor desearía que los padres y madres de su iglesia “prestaran una atención muy cercana a las experiencias y problemas de sus hijos”. Por favor, nunca creas que eres un padre helicóptero sólo por que estás sinceramente interesado en tus hijos. No estar presente emocional, física o espiritualmente es… hmmm… impiedad. La manera de hacer cosas que Dios tiene es por medio de la presencia de influencia y protección apropiadas de los padres para con los hijos. Pero…
Por su misma definición, un padre helicóptero deja de ser algo correcto en el momento en el que se vuelve un obstáculo para el desarrollo de su hijo o hija en vez de constituirse en un promotor del mismo. Piénsalo. Estar interesado en tus hijos no es lo mismo que ser sobreprotector con ellos. Cuidarlos de los riesgos de la vida es distinto a agobiarlos de manera sofocante impidiéndoles correr ningún riesgo. En mi experiencia en el ministerio he visto el desastroso resultado de madres castrantes y de padres cuasi-trogloditas en jóvenes y adultos… pero para serte honesto, no creo que el término “helicóptero” se aplique a ellos. Y eso es lo que me inquieta.
Los papás y mamás helicóptero no necesariamente tiene personalidades sicóticas… no… creo que en su gran mayoría son más bien personas “normales”…a menudo, en el caso de los cristianos, los consideraríamos en el sector de los “buenos creyentes”; genuinamente interesados en sus hijos pero incapaces de saber “donde detenerse”. Volverse uno de estos papás es más una cuestión de falta de sabiduría que de malas intenciones. Padres así están consumidos por el temor de lo que el mundo puede hacerle a sus hijos… y carecen de confianza en lo que sus hijos pueden hacer por sí mismos sin importar si tienen 2 años, 15, 30 o 50. No interesa si los hijos son solteros, casados o divorciados. No hay una diferencia sin son estudiantes del jardín de infantes o si son catedráticos de una encumbrada universidad. Cuando nuestras buenas intenciones no son gobernadas por la sabiduría bíblica, estas son capaces causar daño gigantesco.
Además, si lo piensas, el problema principal es incluso más profundo: estos papás carecen de confianza en que Dios protegerá a sus hijos. Muchos de los papás helicópteros “presentaron a su hijo” en una ceremonia de dedicación al Señor en su iglesia local… pero para ellos esto no significó que Dios se hiciera cargo. No. No es que Dios no pueda, ni que no quiera… pero, ¿para qué molestar a Dios si ellos mismos pueden intervenir en la protección de sus amados pequeños (o no tan pequeños)?
Así están seguros. Si Dios no hace nada… ellos sí lo harán.
Esta noche te animo a no ser un padre helicóptero… toma la decisión de volar tu sobreprotectora personalidad al helipuerto más cercano, apaga los rotores y arroja las llaves de la nave a la alcantarilla más cercana que encuentres (hmmm…¿tienen llaves los helicópteros). Si te estás preguntando ¿cómo evitar se un papá o una mamá así?, la respuesta es tan simple como compleja: usa la sabiduría que Dios te dejo en la Biblia para ser un buen padre. Lograrlo es una de esas cosas en la vida para las cuales no hay atajos. Te sugiero comenzar por el libro de Proverbios… al fin y al cabo constituye un manual completo para la vida.
Cuando hayas terminado de poner en práctica los consejos que allí encuentre, puedes moverte a otro libro si quieres.
Pero te aseguro que te tomará algún tiempo lograrlo.
Nos vemos mañana.

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