Pensamientos sobre el ministerio en una semana agitada…


Estos últimos dos o tres días han sido de mucha -muchísima- intensidad en el ministerio… ha habido “de todo” de una manera inusual. Desde decisiones estratégicas trascendentales hasta largas reuniones de exégesis bíblica con Steve preparándonos para enseñar las próximas series de predicación expositiva en VidaNueva (creo que serán una gran bendición para todos)… desde consejo bíblico claro y directo en situaciones penosas y críticas hasta reuniones de compañerismo con buenos amigos hechos en la vida y en el ministerio… desde felicidad grande por el avance del reino hasta tristeza profunda por el pecado de algunos… desde dos noches de culto fenomenales -una inolvidable de adoración al Rey y otra con la gratísima presencia de Jorge Cota en Noche de Viernes de VidaNueva Miralvalle- hasta el doloroso recordatorio de porqué tenemos que encontrar/construir un nuevo campus central algún día porque no cabemos en Miralvalle para muchas de nuestras actividades… desde que las oportunidades son muchas hasta que el dinero es poco. Unas de cal, otras de arena.
Y el fin de semana apenas comienza.

El ministerio es así. No es aburrido. No es sistemático. No es estático. No es repetitivo. Tampoco es tedioso. Es intenso, rápido, profundo, alegre, triste… a veces, hasta dramático. Es fascinante. Muy a menudo me sobrecoge la impresión de que estoy en un extremadamente orquestado caos que produce bendición para todos los que tienen contacto con él. En un solo día conecto con personas que lucen tan disímiles entre sí que nadie imaginaría lo similares que en realidad son sus necesidades. Quizás por eso me impacta tanto ver el efecto de la Palabra en mí, en ellos…  increíble… aunque -para serte honesto- creo que me impacta más el privilegio de “estar allí” y tener un asiento de primera fila para ser espectador de lo que Dios hace por medio de…”el ministerio”.

Esta noche deseo -para ti que ministras- que disfrutes de la oportunidad que Dios te ha dado. En tu ministerio habrá este fin de semana unas de cal y otras de arena. Tratarás con algunos que te amarán inmerecidamente y con otros que serán rabiosamente desagradecidos por tu esfuerzo. Habrá quien te anime… y no faltará quien te critique y cometa un alevoso intento de asesinato emocional contra tu carácter. Es que el ministerio es así… y eso es lo que lo hace precioso. Disfrútalo. Ámalo. Entrégate a él sin reservas.
Porque, si el ministerio es para el Rey, vale la pena.

¿Cómo resumir mis pensamientos sobre el ministerio al final de una semana agitada? Hmmm…¡fácil!:

Doy gracias al que me fortaleció, a Cristo Jesús nuestro Señor, porque me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio. (1Timoteo 1:12)

No lo cambiaría por nada.

Nos vemos mañana.

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