¿Qué pasa cuando los hijos de Dios cantamos “en serio”?


No me refiero a los tiempos en que “cantamos” en la Iglesia de manera distraída… o que ponemos un canto en la radio/iPod/Mp3 y la escuchamos “porque esa nos gusta” mientras hacemos algunos menesteres propios de nuestra vida cotidiana. Hablo más bien a los momentos en los que con todo el enfoque puesto en lo que estamos diciendo, soltamos a todo pulmón la declaración de que Dios es grande… no por lo pegajoso de la tonada que lo dice sino por lo poderoso de entender lo que está verdad representa. ¿Qué sucede en el mundo espiritual cuando cantamos así… “en serio”?

Esta noche en VidaNueva tuvimos un tiempo de cantos increíble… le llamamos “Una Noche Bien Conectados: Oración + Alabanza”. ¡Cómo me gustó! Como sabes, la adoración y la alabanza no son sinónimos del canto… pero cuando cantar se hace “en serio” los tres términos se fusionan en una sola actitud. Tuve la responsabilidad -siempre seria- de abrir la Palabra con la congregación, y el pasaje que Dios me indicó es uno de mis favoritos en la Escritura… 2Crónicas 20. No tengo espacio acá para desarrollarlo (te prometo algún día hacerlo de manera pausada), pero baste recordarte que este es el capítulo de la Biblia en el que el Rey Josafat no sabe qué hacer ante la inminente invasión de una innumerable multitud de enemigos que venían de Amón, de Moab y del monte de Seir. Turbado, Josafat volvió sus ojos a Dios… y Dios le respondió por un cantante… un tal Jahaziel, levita, descendiente del famoso músico Asaf. La respuesta de Dios fue simple: “no temas, esta no es tu guerra… es la guerra de Dios… ni siquiera tienes que pelear”. El resultado fue impresionante. Josafat y el pueblo se postraron, adoraron, y se levantaron “para alabar a Jehová el Dios de Israel con voz fuerte y alta”. Como diríamos hoy en día: “cantaron en serio”. Ellos querían que todos supieran quien era Dios… lo grande que él es y la fe que debe inspirar a los que están de su lado. Acto seguido, salieron a la batalla… y salieron cantando.
Curioso, ¿no?
Digamos que no es precisamente una muestra de habilidosa táctica militar.
Pero les funcionó.

El versículo 22 dice:

“Y cuando comenzaron a entonar cantos de alabanza, Jehová puso contra los hijos de Amón, de Moab y del monte de Seir, las emboscadas de ellos mismos que venían contra Judá, y se mataron los unos a los otros”

Cuando comenzaron a cantar… tocaron el mundo espiritual. Dios intervino por ellos…¿pánico?… ¿confusión?…  no sé… como sea, fue un milagro.

Cuando cantamos “en serio” tenemos la oportunidad de tocar el mundo espiritual. Hagámoslo más a menudo.
Canta con inteligencia.
Esta noche, así sucedió en VidaNueva.
Créeme, si te lo perdiste, te perdiste más que de un montón de cantos.
Pero puedes cantar con inteligencia en tu Iglesia la próxima vez que allí te congregues.
A propósito… en nuestro caso será mañana Viernes… y estará Jorge Cota; aunque lo más importante es que allí estará Dios.

Nos vemos mañana.

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