Fiebre de sábado por la noche…


¡No puedo creerlo… es sábado por la noche… otra vez! Tengo en mi mente y en mi corazón algo que no se como llamar. Me da la impresión de que la semana se esfumó ante mis narices y que apenas hace unos momentos estaba preparándome -pensando, orando, revisando notas- para predicar en VidaNueva… sólo que eso fue ¡hace 7 días completos! y ahora -nuevamente- estoy haciendo lo mismo. Me da la impresión de que estoy en una de esas películas tan comunes el día de hoy en la que -por alguna razón cuántica inexplicable- los personajes se encuentran en un ciclo interminable de repeticiones del mismo período de tiempo… sólo que esto no es una película, es la dura y cruel realidad. ¿Quién sabe? Quizás debería llamar a esto “la realidad pastoral de sábado por la noche”

No sé cuál es el día que “marca” tu semana, pero para mí el sábado en la noche pone en perspectiva lo que sucederá unas horas después en la Iglesia (me imagino que es el “mal de los pastores”)… y que a su vez dará paso a muchas de las actividades de los próximos siete días. Este es el momento de cada semana cuando sin importar cuánto me haya preparado en los días anteriores y a pesar de que mis notas estén más que terminadas  yo se-que-se-que-se-que-se-que-estoy-seguro que “no estoy listo para predicar”.
Nunca lo estoy.
Y no se como llamar a eso.

A propósito, mañana continuaremos con la serie de Casa Modelo… en este caso veremos los efectos del carácter de los padres en el carácter de los hijos. Uso el término carácter en el sentido de “fuerza y elevación de ánimo natural de alguien, firmeza, energía”… entendiendo que este puede ser positivo o negativo. La historia que nos ocupará mañana es más que interesante… extremadamente humana y muy llena de elementos que me han hecho reflexionar durante la semana… con personajes que aunque hayan muerto hace casi 4000 años podrían vivir a la vuelta de la esquina de tu casa… o dormir en tu habitación cada noche de la semana.

Realmente, espero que la Biblia nos desafíe a todos en la Iglesia por la mañana, que el Espíritu Santo se haga presente como el Maestro de la Palabra (siempre considero que solo soy un vocero, pero no el maestro), que Jesús sea levantado y que muchos sean atraídos hacia él; y que Dios sea adorado con libertad y a plenitud en cada uno de los cultos. Pero estos deseos… hmmm… estos deseos son los mismos que tengo cada sábado por la noche y que me hacen ocuparme y preocuparme de lo que sucederá en unas horas.
No sé… ¿lo llamarías tú …fiebre de sábado por la noche?
Naaah… creo que alguien ya usó ese título antes para algo diferente.

 

Nos vemos mañana.

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