No más “Jacobs y Esaúes”…


El hermano ofendido es más tenaz que una ciudad fuerte,
Y las contiendas de los hermanos son como cerrojos de alcázar.
Proverbios 18:19

Por segunda semana consecutiva, este pasaje ha saltado de manera relevante en mi etapa final de preparación para predicar a VidaNueva el domingo… en esta ocasión entraremos de lleno en el análisis de la familia de Isaac y Rebeca… una pareja que lo tenía todo para triunfar (bendición de Dios, de los padres, dinero, salud, amor entre ellos, buenas familias, belleza física)… pero que resultaron en una familia desastrosa. Esta es una de esas narrativas en las que la Biblia hace gala de honestidad al mostrarnos la realidad humana de los personajes que participan en la historia que Dios está escribiendo sobre esta tierra. Tremendo.

Aunque la pareja distaba mucho de ser ejemplares, sus famosos hijos sobresalen por el antagonismo entre ellos… peleando desde pequeños mientras estaban en el vientre de su madre, su violencia continuó creciendo hasta la edad adulta cuando “…aborreció Esaú a Jacob por la bendición con que su padre le había bendecido, y dijo en su corazón: Llegarán los días del luto de mi padre, y yo mataré a mi hermano Jacob.  Y fueron dichas a Rebeca las palabras de Esaú su hijo mayor; y ella envió y llamó a Jacob su hijo menor, y le dijo: He aquí, Esaú tu hermano se consuela acerca de ti con la idea de matarte.”
Uuuupsss… ciertamente los pleitos entre hermanos son casi imposibles de abrir… al igual que los cerrojos en una torre altamente protegida.

Como te imaginas, la trama de una familia como esta es muy compleja… al igual que la de la mayoría de familias en la Tierra; incluyendo la tuya y la mía. En “Casa Modelo” aprovecharemos para estudiar dicha trama estas próximas semanas en VidaNueva.
Pero…¿qué hacer? Bueno, honestamente a veces no puedes hacer mucho… pero otras sí. Si tienes un conflicto con un hermano o alguien de tu familia, date cuenta que Proverbios 19:19 tiene razón, y que “El de grande ira llevará la pena; y si usa de violencias, añadirá nuevos males” … así que, quizás es hora que depongas las armas y tomes la decisión de estar en paz con todos los hombres.
Incluso con tus hermanos y hermanas en la carne.

Igualmente, si estás criando hijos… no les permitas, no cultives, no promuevas, no les enseñes, no les celebres, no les estimules la violencia entre ellos (ni contra otros)… este es un mal que rara vez “se calma” o “se mejora con los años”. Quizás se vuelva más sofisticado… tal vez más asolapado… pero la regla general es que la violencia engendra violencia.
Propónte que no hayan “Jacobs y Esaúes” en tu casa.
O lo lamentarás más tarde.
Si no me crees, pregúntale a Isaac y Rebeca en la Biblia.

 

Allí te dejo la inquietud…

 

Nos vemos mañana.

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