Pocas buenas familias…


En El Salvador, cada 14 de Febrero se celebra el Día de la Amistad, o del Amor, o de los enamorados… uhhh… del cariño… el otrora llamado Día de San Valentín. Creo que el fondo de todo es que para quienes quieren encontrar una ocasión para celebrar… ¡cualquier oportunidad es buena! Como te he dicho antes, Patty y yo -además de tenernos el uno al otro- hemos sido bendecidos con la amistad de muchos excelentes hombres y mujeres que Dios puso a nuestro alrededor a través de la vida… ahora puedo decir con propiedad que algunas de nuestras  amistades han durado décadas, y otras -de más reciente formación- sentimos que han sido nuestros amigos desde siempre. Esta noche, sin embargo, encontramos el pretexto de celebrar con los que sin lugar a dudas son literalmente nuestros amigos de toda la vida: mis padres y mis hermanos (y esposas ¡por supuesto!) Salimos, cenamos, nos reímos, compartimos asuntos espirituales y de ministerio, charlamos de cosas profundas y de cosas banales, nos contamos nuestras cargas y nos disfrutamos como nos gusta… fue muy bueno.

Conociendo a mis hermanos se que lo único que nos hizo falta para que esta noche fuera “perfecta” fue la presencia de nuestros otros hermanos (que han vivido en USA por décadas)… al final de la cena y cuando estábamos por salir del restaurante en el que nos reunimos, no pude evitar decirles la bendición que es tener a tu familia como amigos… se que suena raro, pero conozco a demasiadas familias que no lo son… y he estudiado a la familia y las relaciones interpersonales en la Palabra de Dios con el suficiente esmero como para afirmar que en la Biblia hay muy pocas historias de buenas familias. Piénsalo. Al prepararme para la serie “Casa Modelo” he vuelto a la carga con mi investigación personal… y encuentro que desde la familia de Adán hasta los tiempos de Ananías y Safira en el NT las familias que no catalogarías como “disfuncionales” son muy escasas. Haz un repaso… y nota que hombres como Abraham, Isaac, Jacob, José, Moisés, Salomón, o David tenían familias poco menos que desastrosas. Es probable que no hayas escuchado de Jonadab o de Estéfanas… dos de las mejores familias en los 66 libros (estudiaremos a al menos una de ellas en las próximas semanas en VidaNueva)… más conocidos son Priscila y Aquila o Zacarías, Elisabet y Juan el Bautista… pero aparte de ellos los buenos ejemplos son pocos.
¿Por qué?
Porque la Biblia es realista.
Hay pocas buenas familias.
Lo he comprobado en la vida y en el ministerio.

No quiero darte una impresión errónea. Tenemos fallas grandes como creyentes y como amigos… nos equivocamos a menudo y no es raro que cada uno tenga que hacer correcciones de curso en sus vidas (“hay que ajustar el cuadro torcido de manera frecuente”) pero en términos generales, somos muy “funcionales” en nuestras relaciones familiares. Estoy seguro que los responsables son en primer lugar mis padres…el incesante amor y respeto (y otro paquete de valores bíblicos) que ellos nos inculcaron desde que llegamos al Señor en nuestra temprana infancia permitió que esta noche ellos cenaran con tres parejas que son sus buenos amigos (y amigos entre sí). Otra parte la han puesto nuestras esposas… sin el constante aporte de actitudes bíblicas, no podríamos ser amigos.

Esta noche te animo a que, si gozas de una buena familia… ¡haz lo que sea posible para disfrutarla! Si no la tienes… ¡constrúyela!
Puede ser que tome toda la vida.
Pero, ciertamente, vale la pena.

 

 

Nos vemos mañana.

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