Adoración silenciosa…


Como cada sábado por la noche, mi corazón está conmocionado con los pensamientos e ideas del texto que expondré por la mañana en VidaNueva. En esta ocasión estoy terminando la serie “Conectados con su Presencia” examinando el capítulo 65 de Salmos. Otro canto-poema escrito por David… otra muestra de su corazón de adoración y de la enorme estima que tenía por la presencia de Dios… otra oportunidad de oro para que como Iglesia aprendamos un poco de esta área en la que siento que “nos falta tanto”.

Escogí este trozo en particular porque creo que es uno de esos pasajes que tienen “algunas verdades no evidentes” que es bueno señalar. Los traductores de la Reina Valera escogieron usar el término “alabanza” en el versículo 1 para señalar la actitud que sale… ¡del silencio! Así es, el vocablo hebreo que se tradujo como “alabanza” aparece muy pocas veces en la Biblia, y en cada otra ocasión significa “callar”, “silencio”, “estar mudo”… la versión de 1909 usó la palabra “plácido” (Quieto, sosegado y sin perturbación | Grato, apacible). En un mundo lleno de ruidos… con iglesias en las que durante nuestros cultos solemos tener volumen (y a veces ¡mucho volumen!) de principio a fin, nunca debemos olvidar que a veces a Dios se le alaba en la quietud del silencio
¡Que lección!

Se que no tienes el control del programa de tu iglesia… y no te sugiero que empieces una revolución para cambiarlo. Pero este pasaje me anima a pensar en nuestros templos -especialmente alrededor del momento en el que nos reuniremos- como lugares en los que deberíamos estar en silencio… si no “en el medio ambiente” al menos en lo interno del corazón. Ve a tu iglesia temprano… sin prisas… siéntate y quédate en silencio… contempla a Dios… mírate a ti mismo en tu interior y confiésate, maravillándote del Dios perdonador que tienes por salvador de tu alma.

A propósito… si no lo haces, pero ves a alguien que está buscando estar a solas con el Rey… no lo molestes… no le hagas bulla… no te olvides del poder que hay en la alabanza silenciosa. El Salmo tiene otras verdades tremendas… algún otro día te contaré.

 

 

Nos vemos mañana.

Un pensamiento en “Adoración silenciosa…

  1. Pingback: Adoración Silenciosa (II)… |

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