Yo quiero ser como el joven Samuel…


He estado releyendo algunas de mis historias favoritas en el Antiguo Testamento… para serte honesto, es difícil para mí decir que haya una en particular que sea “más” favorita que las otras… en muchas de ellas hay frases o párrafos que me hacen pensar y me desafían de forma particular. Una de ellas es la narrativa del joven Samuel (1Samuel 3) cuando Dios le habló sin que él supiera de quien se trataba… la historia es larga y no pretendo esta noche decirte todo lo que encuentro en ella, pero -dado que estos días estoy tratando de ver hacia el 2012- sí hay un versículo hacia el final del pasaje que anda dando vueltas en mi cabeza:

1Samuel 3:19 dice:
Y Samuel creció, y Jehová estaba con él, y no dejó caer a tierra ninguna de sus palabras.

He allí tres realidades que me desafían:

  1. Samuel creció… me habla de la relación que debemos tener con Dios a través del tiempo. Otra manera de decirlo podría ser “los años pasaron”… y la experiencia del joven Samuel no se quedó en “algo del pasado”. Siempre me ha causado dolor observar a creyentes que tuvieron “una gran experiencia con Dios” en su juventud -a menudo en sus grupos de jóvenes- pero que luego Dios se desvaneció en su vida de adultos. Los años pasan… pero Dios no debe pasar.
  2. Jehová estaba con él… me habla de la relación de Dios con Samuel. Sí, esto de relacionarnos con Dios en un asunto de dos vías. Toda la experiencia de 1Samuel 3 nos habla de un Dios que está buscando estar con Samuel y no de un Samuel que haya estado buscando estar con Dios. Me fascina el pensamiento de que Dios nos busca… no espera que le busquemos… siempre nos está hablando, a veces -como en el caso del joven Samuel- sin que siquiera nos demos cuenta. Piensa en la cantidad de veces que la Biblia afirma que Dios “está con nosotros” contra la cantidad de veces que afirma que “nosotros estamos con Dios”. Cuanto deseo que Dios esté conmigo mientras el tiempo pase.
  3. Samuel no dejó caer a tierra ninguna de sus palabras… ¡wow!… me hace pensar en mi relación con la Biblia y mi habilidad -o más bien, mi falta de habilidad- para escuchar la voz del Espíritu Santo a través de ella. ¿Cuántas veces me habrá dicho algo que yo pasé por alto? Llámalo como desees, pero la disposición de Samuel para “estar atento” a lo que su Dios le decía me desafía grandemente… espero que lo mismo suceda en ti. Piensa en la última vez que estuviste en tu Iglesia (o en todas las veces que fuiste este último año) y que permitiste que tu alma se distrajese de lo que Él estaba diciéndote… piensa en las veces que abriste su Palabra y la leíste “a la carrera” porque “tenías que hacer el devocional” o “había que cubrir la lectura del día”… pero que en la prisa permitiste que sus palabras cayeran a tierra.

Se que Samuel cometió errores más tarde en la vida. Pero, a la luz de este pasaje -y de este versículo en especial- te digo que en el 2012 quisiera ser un poco más como el joven Samuel… que Dios esté conmigo mientras el tiempo pase, y que yo no desaproveche ni una sola de sus palabras.
Me pregunto, ¿cómo sería un año completo con una vida así?

Allí te dejo la inquietud…

 

 

Nos vemos mañana.

 

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