Navidad: compartamos la felicidad..


En apenas 15 días, Navidad de 2011 será una realidad… en apenas 15 días estaremos festejando el evento más sublime del mundo: la encarnación del Rey del Universo -el Creador de todo lo que existe- en el cuerpito de un indefenso bebé… en una remota aldea durante un gris período de la historia humana. Navidad es el recordatorio del día en que el mundo vio por primera vez a Dios en forma tangible; el día en el que Dios entró de lleno en nuestra realidad.
Es por eso que la navidad es una época feliz.

La celebración de Navidad está hoy llena de muchas tradiciones… villancicos, árboles de navidad, regalos, comidas… en nuestra cultura esta es una época en la que las vidas de cada hogar -incluso de quienes no tienen una relación personal con Jesús- adquieren una tonalidad especial… casi mágica. Algunos cristianos -bienintencionados- cuestionan, critican e incluso condenan más de una de estas tradiciones… sus planteamientos van desde lo evidente -Jesús no nació el 25 de diciembre- hasta lo ridículo -al citar textos de la Escritura fuera de su contexto para afirmar que el árbol de navidad es un producto de la idolatría y que por tanto “es pecado” poner uno en casa-. Es cierto que Jesús no nació el 25 de diciembre -es muy improbable que así haya sido- pero no celebramos la fecha, sino la ocasión, la feliz ocasión. No es cierto que el árbol de navidad sea un intento de idolatría pagana -a no ser que talles en él un ídolo y te arrodilles a orando pensando que es algún tipo de dios… y yo diría que…hmmm… nadie en su sano juicio lo hace de esa manera ¿verdad?

A mí me encanta navidad. Como te he dicho desde hace varios años, esta es mi época favorita… me gustan las tradiciones y las disfruto como el que más -no incluyo la excesiva comercialización en mis gustos- pero entiendo que navidad es mucho más que las tradiciones locales o internacinales. De hecho, todos estos ropajes externos con los que vestimos a la navidad no deben ocultar de nuestros ojos el verdadero significado: Dios se hizo carne. Él Rey entró en nuestra realidad… y vino para quedarse.
Y eso es feliz.

Estos días, cuando digas “Feliz Navidad!” piensa precisamente en esto: “que feliz es que Dios vino a nosotros y se quedó conmigo”. Sin navidad Dios no habría tenido cuerpo… sin cuerpo no habría habido cruz… sin cruz no tendríamos salvación… sin salvación no habría comunión diaria con Dios… sin comunión diaria con Dios no habría felicidad.

En apenas 15 días será navidad. Toma la decisión de esparcir felicidad a todos a tu alrededor, haciendo que la presencia de Aquel que nació hace más de 2000 años sea una realidad en tu propia vida.

 

Nos vemos mañana.

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