Lecciones de la Batalla de Boyacá…


Saludos desde Bogotá! Como te dije anoche, después de predicar el Campamento de Parejas nos quedamos un día adicional en Villa de Leyva y aprovechamos para descansar y hacer un poco de turismo. Esta mañana, durante el regreso hacia la Capital, Rudy y Rocío nos llevaron a conocer el famoso Puente de Boyacá, sitio hace casi tres siglos de la que probablemente fue la más trascendental de las batallas en la historia de Colombia al posibilitar su independencia de España. Al ver la topografía de la región y los diferentes monumentos no pude evitar intentar imaginarme lo que allí sucedió… y lo terrible que debe haber sido presenciar como muchos derramaron su sangre por sus ideales. Los Colombianos -y en un sentido muchos de los Latinoamericanos- han edificado esta gran nación sobre el tremendo sacrificio de quienes allí pelearon junto a Bolívar y Santander. Te confieso que admiro a los que están tratando de dejar el legado por una mejor Patria (aunque no necesariamente comparto sus métodos), veo como algunos sin conocer a Jesús hacen lo que les es humanamente posible… y creo que hay una lección que los creyentes debemos aprender de esto.

Esta noche he estado con mi mente metida en Hebreos 12 (para sustituir a Steve en NdJ/NdV la próxima semana) y he pensado en “la gran nube de testigos” que nos rodean… estoy seguro de que sabes que la palabra “testigos” es la misma para denominar a los mártires. Es que Hebreos 11 nos da la lista de aquellos que estuvieron dispuestos a morir por sus ideales… pero en este caso no eran ideales políticos ni humanos, sino espirituales. Piénsalo. No en vano Hebreos nos habla de “resistir hasta la sangre”… pienso que esto nos da una poderosa imagen verbal de lo encarnizado de la batalla individual contra el pecado. Al igual que los Colombianos actuales y la Batalla de Boyacá, los creyentes somos los herederos del tremendo sacrificio que una vez se hizo por la fe… siendo el principal mártir -en el sentido más apropiado de la palabra- nuestro Rey al ir a la cruz. No hacer nuestro máximo esfuerzo por aguantar hasta el final nuestra carrera o no pasar la estafeta de la fe a la siguiente generación sería un acto de irresponsabilidad hacia el futuro y de terrible menosprecio hacia el pasado. A Bolívar se le conoce como el Gran Libertador (¡y vaya que lo fue!) pero Jesús es el Autor y Consumador de la Fe. Uno luchó por una importante región de América del Sur, otro por la redención eterna de todo el mundo. Al entender su valor y sacrificio aprecio y admiro a Santander y a Bolívar… al comprender lo que hizo por mí, amo y adoro a Jesús.

Si eres de otro país en América Latina estoy seguro que tienes tus héroes nacionales… ninguno perfecto, ninguno completo… ninguno correctamente apreciado. Todos lucharon por la independencia dispuestos a ir hasta la última de las consecuencias.
Jesús hizo lo mismo.
Me alegra que los Colombianos hayan erigido un monumento a sus libertadores
Te animo a que levantemos un monumento a Jesús con nuestras vidas.

 

Nos vemos mañana.

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