Sin prisas (al menos por unos días)…


Saludos desde Bogotá! Se siente muy bien estar de regreso en esta bella ciudad. El viaje fue cómodo pero ajetreado… con esos afanes y carreras propios del día previo a cualquier salida corta que uno hace afuera del país. Pero, al menos por unos días, las prisas han quedado atrás… no tengo palabras para expresar lo contentos que Patty y yo estamos de ver a Estefanía y a Rudy, Rocío y “a los niños” -ya grandes, por cierto-…  a Dios gracias, llegamos esta noche sin ningún contratiempo y ya estamos “en posición” para comenzar el Encuentro de Pareja que se celebrará en Villa de Leyva a partir del Sábado. Como te dije anoche, serán tres días de una gran oportunidad para que el Rey amplíe “el dominio efectivo de su voluntad” sobre las parejas que allí estarán reunidas.

Al estar conduciendo hacia casa (viniendo del Aeropuerto), Rudy se lamentó en voz alta que “la ruta rápida” que tomamos no estaba siendo… eeehhhh…. rápida. Los trancones (trabazones o congestionamientos) de Bogotá son como los de cualquier otra ciudad grande: colosales. Como nos dirigíamos a cenar teníamos “un poco de prisa” (¡en la cena pequé en mi dieta… pero la malteada de avellana valió la pena!)… sin embargo, pensé que no había ningún compromiso que ir a cumplir… ni citas, ni llamadas telefónicas que hacer, ni consejerías, ni visitas,… ¡que agradable sensación!… ¡sin prisas!. Cenamos, conversamos, llegamos a casa, conversamos más… y estoy por acostarme… sin prisas.
¿Sabes?, unos momentos de quietud nos hacen ver lo acelerado que vivimos. Nadie puede manejar su carro con el pie puesto el 100% del tiempo hasta el fondo en el pedal de aceleración: Tarde o temprano el carro chocará… o el motor se fundirá. Esta noche te animo a que -de vez en cuando- tomes el tiempo necesario para levantar tu pie de sobre el pedal de aceleración de tu vida. Algunas cosas deben ser hechas con pausa… con reflexión… disfrutando de ellas y no “con prisa para terminarlas”. He aprendido que aún si tienes un itinerario muy apretado, de poco sirve ser un pastor (o médico, ingeniero, maestro, músico… o quien sea) si siempre tienes prisa; prisa para llegar al siguiente evento congestionado en tu vida.

Aún si eres una persona ocupada, o principalmente porque eres una persona preocupada, te animo a que trates de vivir las siguientes 24 horas sin prisa.
No te preocupes (y no seas holgazán), el mundo  no se detendrá si bajas el ritmo… el Reino de Dios no habrá llegado a su fin… las galaxias no se saldrán de sus órbitas.
Sin prisas. Sencillo de decir y sencillo de hacer… peor no tan sencillo como para ignorarlo por completo. No lo hagas!

 

Nos vemos mañana.

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