¡Demonios!… ¡que molestan!


Hoy, Ron Herrod nos enseñó sobre un tema trascendental: la batalla entre los ángeles de Dios (wow) y los ángeles del infierno… ¡que tremenda realidad!. En su mensaje, Dios nos recordó de lo cierto de su protección (por los ángeles) y de lo terrible de la actividad demoníaca en nuestra contra. No hablo -por supuesto- de las ideas sensacionalistas que Hollywood ha vendido durante los últimos 40 años haciéndonos creer que el diablo y sus ángeles obran como lo presenta “El Exorcista”, “El Aro”, “Halloween” u otras películas de contenido semejante. La actividad demoníaca está lejos de limitarse a eso… la batalla es mucho más sofisticada, los frentes en los que se pelea son mucho más comunes… las armas que se usan no tienen que ver con cuerpos levitando, fluidos corporales verdes o cabezas que giran 360°. El diablo nos ataca acá y ahora… en nuestro propio terreno… en nuestras actividades normales -ya sea que trabajemos en el mundo secular o en la iglesia- cuando menos nos lo esperamos.
Y es un personaje muy capaz para cumplir sus funciones.

Si me conoces, sabes que no soy el tipo de persona que cree que hay un demonio presente debajo de cada piedra y detrás de cada puerta. Para el registro: no descarto la actividad demoníaca chocarrera y burlona… ni la violenta y atemorizante que surge de la manipulación de lo oculto; pero estoy persuadido que el diablo ataca más a menudo de forma muchísimo más sofisticada a los seguidores del Rey por medio de sus demonios. Piénsalo. Ataca nuestros pensamientos… se enfoca en nuestras emociones… nos tienta a ver la realidad de una manera distorsionada, sacando a Dios del cuadro (o haciéndonos creer que no está en el cuadro) para que pensemos inapropiadamente de las circunstancias, de las personas, de las intenciones… en resumen: nos hace enfocarnos en nosotros mismos y no en el Reino. Pero su objetivo no somos nosotros… es el Rey. Después de todo ¿quién soy yo? (y con mucho respeto: ¿quién te crees tú?) para pensar que somos tan importantes para este formidable adversario. Nosotros y nuestra obra en la vida es apenas una “nadésima” (en el sentido de una minúscula e infinitesimal pequeñez) en el esquema grande del Reino de Dios. Pero cuando puede dañar a suficientes de nosotros para que entorpezcamos la expansión del reino y la gloria del Rey entonces ha ganado una batalla.
Aunque escrito está que no ganará la guerra.

Esta noche Dios me enseñó -durante el mensaje- que la batalla puede tomar casi cualquier forma y que los demonios usarán cualquier arma para que nuestra carne se estimule. Te confieso que al darme cuenta de esta verdad me dan deseos de exclamar en voz alta el título de este post… ¡demonios!
Gracias a Dios que mayor es él que está en nosotros…
Gracias a Dios que Dios es incomparablemente superior…
Gracias a Dios que su Palabra y el Espíritu Santo nos muestran la realidad a través de la verdad y no la verdad a través de nuestra realidad.

Hablando del Espíritu Santo, Ron sigue mañana en el Campus Miralvalle… su tema será precisamente… ¡El Espíritu Santo!
Te aconsejo que no te lo pierdas.

 

Nos vemos mañana.

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