Fe más allá de la muerte…


Esta noche me apartaré del hilo de pensamiento que he tenido esta semana… es decir que dejaré en stand-by los comandos dados por Pablo a la Iglesia en Tesalónica al cerrar su primer carta. Quisiera enfocarme en lo que Dios me enseñó esta noche a través de la predicación de su Palabra en boca de Steve. Primero te pongo un poco en el contexto… como sabes, la situación climática en toda CentroAmérica ha sido desastrosa… lluvias a raudales nos han azotado por días en toda la región, al punto de obligar al gobierno a clausurar las clases en todos los centros educativos… nosotros mismos hemos estado ayudando un poco en algunos albergues y estaremos recogiendo víveres (no ropa) durante los cultos del fin de semana. Aunque -por la gracia de Dios- no hay nadie de VidaNueva severamente afectado (al menos, hasta donde he logrado averiguar) como resultado de las torrenciales lluvias, el culto de esta noche fue uno de los menos concurridos en lo que tengo memoria… ¡lamentable!, porque Steve predicó uno de los mejores mensajes que he escuchado en mucho tiempo. De hecho, te recomiendo fuertemente escucharlo… puedes ir a ibvn.org o escucharlo directamente dando clic acá: La Fe que va más allá de la muerte

Steve nos enseñó de la experiencia de los patriarcas que la fe es como un músculo. Entre más es probada más fuerte se hace. Entre menos es probada, más se debilita. Cada prueba es como un ejercicio (o una rutina completa de ellos) que pone tensión en nuestras convicciones… y entonces, la fe crece. Así creció la fe de Abraham (por casi 40 años) antes de estar dispuesto a ofrecer lo más precioso que tenía para que muriera concluyendo lógicamente que Dios lo resucitaría si así era necesario. Así creció la fe de Isaac -el menos exuberante de los patriarcas- cuando a las puertas de su propia muerte aceptó la bendición de Jacob sobre Esaú. Así creció la fe de Jacob y de José cuando observaron más allá de sus vidas y descubrieron el poder de Dios en la esperanza de la resurrección. La fe que va más allá de la muerte es lógica, razonable, y por tanto saturada de esperanza. Pero para que tal fe exista tiene que ser probada. Lo repito: para que mi fe se fortalezca TIENE que ser probada. Una lección dura… pero muy importante de abrazar como parte del proceso de crecimiento en el que todos estamos.

Esta noche te animo a ver tus pruebas como un ejercicio que te fortalece y no como una tortura que te destruye. La perspectiva correcta hace toda la diferencia ¿no crees?
Ahhh… y te recomiendo que hagas el tiempo para escuchar el sermón de esta noche.
No te arrepentirás.

Nos vemos mañana

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