¿Fe ciega?


Para Patty y para mí, hoy fue un día de relajamiento (¡nos levantamos tarde!) y de compras… nota que separo muy a propósito ambas actividades, para mí ir de compras NO es una actividad de relajamiento; pero sí es una manera de decirle a mi esposa cuanto la amo. Gracias a Dios, el día terminó (¡y sobreviví!). Ahora, estoy comenzando a prepararme para el regreso a San Salvador… todavía tengo algunas reuniones de ministerio acá en Florida, pero primero Dios estaré en el púlpito de VidaNueva (sustituyendo a Steve) este Jueves y Viernes por la noche… y luego en los 4 cultos del domingo; así que será un fin de semana con mucha predicación para mí. Me encanta.

Al estar terminándome de preparar para lo que estudiaremos en Noche de Jueves y Viernes (Hebreos 11:8-12), he estado pensando en lo equivocado que muchos están al hablar de la fe ciega. Hmmm… no creo que sea una expresión bíblica válida y espero que no sea nunca una práctica tuya en tu andar con el Rey. Este concepto nace -quizás- de hacer un contraste entre el andar “por fe y no por vista” de 2Corintios o de la declaración de Jesús a Tomás al decirle “bienaventurados los que no vieron, y creyeron”. En ninguno de los casos se está haciendo una alusión o referencia a una fe que no ve… de hecho, en ambos casos se usa la fe como “el método de ver” para un mundo que se resiste a creer las evidencias que Dios ya ha dado. El problema de Tomás era que después de tres años y medio de evidencias contundentes necesitaba “una prueba más”. Tomás conocía a Jesús… pero no creía.. no “le tuvo confianza” a todo lo que su Maestro dijo durante su caminar con él.
A eso se le llama incredulidad.

La fe se basa en el conocimiento. Punto. Si conoces de Dios y conoces a Dios, pero aún así te niegas a creer… serás tachado por Dios mismo como una persona “falta de fe”. No es un asunto “de teología o de doctrina”… este es -más bien- el elemento más crucial en la vida diaria de cada uno de los seguidores del Rey. Piénsalo. El conocimiento es esencial… creer “sin haberle visto” rayaría en la fantasía de un acto de nuestra imaginación. Por eso necesitamos la revelación de Dios como base para la fe… y esa revelación sucede en la creación (socialmente conocida como “la naturaleza), en su comunicación para todos los hombres por medio de la Palabra y en la interacción personal que cada uno de nosotros tenemos con él en nuestras vidas. La creación nos revela que existe, la Palabra nos dice quien es Él y la interacción personal -que nace de la misma Palabra- nos muestra qué quiere Él de cada uno de nosotros. Si con todo ese conocimiento decidimos no creer… entonces cometemos el peor de los pecados: la incredulidad. Pero si decidimos creer… logramos el más poderoso de los aciertos: la fe.

¿Sabes? estoy convencido que todos los “héroes de la fe” de Hebreos 11 no fueron necesariamente sujetos extraordinarios. No tuvieron “fe ciega”. No fueron temerarios espirituales. No mi hermano… sólo decidieron creer en el Dios que ya conocían. Aunque ninguno tuvo el privilegio de tener la Biblia en su mano (porque todavía se estaba escribiendo) la grandeza de estos personajes se basó en el conocimiento que tenían de un Dios todopoderoso, amoroso y cuidadoso de ellos. Cuando uno conoce así a Dios… dime, ¿cómo se puede dudar de él?

Por eso, esta noche, la pregunta natural es ¿cuánto conoces a Dios realmente?
De eso, y solo de eso, depende tu fe.

 

Nos vemos mañana.

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