2Corintios 3:12-18


Mencioné 2Corintios 3 rápidamente en nuestro estudio del domingo por la mañana. Este es uno de esos pasajes que -lamentablemente- se usan para decir lo que no dice el texto. Creo que muy a menudo sucede no por maldad o por deseos de torcer las escrituras, sino por la tendencia que los humanos tenemos de leer rápidamente y pensar que entendemos lo que leemos… en vez de leer despacio y entender lo que el autor pensaba. Puedes revisar el texto en tu Biblia o dando clic acá. El mensaje de este pasaje es demasiado importante como para quedarnos sin entenderlo.
Entonces… ¡tratemos de entenderlo!

La referencia de lo ocurrido en 2Corintios 3 es Éxodo 34, un pasaje que nos narra la historia de Moisés y su visita al monte Sinaí para hablar con Dios cara a cara. ¡Qué experiencia debe haber sido! Uno de los resultados de tanta cercanía fue que “la piel de su rostro resplandecía, después que hubo hablado con Dios”. ¡Moisés brillaba! A consecuencia del temor que inspiraba -dice Éxodo- el caudillo decidió ponerse un velo para cubrir su rostro radiante… nunca más se menciona en el AT qué pasó con el velo… no sabemos cuanto tiempo lo conservó, ni el material del que estaba hecho, ni el color… ni ningún otro detalle. Pero, nuestro texto en 2Corintios añade información nueva… y muy reveladora. Pablo nos dice que Moisés no quería ser franco con su condición espiritual… se puso el velo “para que los hijos de Israel no fijaran la vista en el fin de aquello que había de ser abolido”. Su cara dejaría de brillar y… ¡él no quería que se dieran cuenta… quería seguir siendo considerado “especial”! Este mismo velo (según 2Corintios) estaba puesto sobre el corazón de los Israelitas… un velo de insinceridad sobre la condición real de su estado espiritual. Hasta el día de hoy, al leer a Moisés esta actitud se mantiene… la falta de franqueza les engaña haciéndoles creer que “están bien” en su propia justicia. El velo les impide ver que en sus vidas no hay la brillantez procedente de una comunión verdadera con el Rey.
Triste, ¿verdad?

Sin embargo, todos podemos ser como Moisés y como los Israelitas. El velo no evita “que veamos a Jesús”… “que entendamos la verdad” o “que comprendamos la Biblia”. No, mi hermano… los humanos somos expertos en ponernos un velo para evitar que los otros sepan de nuestras imperfecciones. Tal como el caso de Moisés, tú y yo podríamos fácilmente ser catalogados como maestros del disfraz… nuestros respectivos velos evitan que la gente nos vea como somos y pone a la imaginación (a nuestro favor) para que crean que somos más generosos, más amables, más sabios, más inteligentes o más espirituales. El velo incluso nos oculta de nosotros mismos. Piénsalo. Si llegas a un espejo (como lo dice este pasaje) con el velo sobre el rostro, nunca sabrás el estado real de tu cara. Hmmm… quizás este es un buen momento para confirmar que “no hay peor ciego que el que no quiere ver” ¿no crees?

Llegar a Jesús debe ser un sinónimo de quitar el velo… porque, si no nos vemos tal cual somos ¿cómo podemos clamar pidiéndole a él de su gracia?. Lamentablemente, conozco a creyentes que -incluso después de Cristo- se ponen nuevamente su antiguo velo… y de esta manera evitan y rehusan ver que -por haberse alejado de la presencia del Rey- el brillo ha dejado de resplandecer.

Ahora quizás entiendes mejor el versículo 17…”donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad” No es libertad de “hacer algo”. Es la libertad de aceptar nuestra condición sin ponerle velo y decidirnos a ver “a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor”… solo así habrá un cambio verdadero… solo así estaremos listos para “ser transformados de gloria en gloria” en la imagen que vemos (la del Señor)… acéptalo, no sucederá ni un minuto antes de eso.

El resumen de todo este pasaje es: mientras no seamos francos sobre nuestra condición espiritual no habrá transformación espiritual.
¿Tienes tú puesto el velo?
Allí te dejo la inquietud.

Nos vemos mañana.

Un pensamiento en “2Corintios 3:12-18

  1. No estoy muy de acuerdo con la traducción de la biblia en lenguaje actual, pero , por curiosidad a la tendencia que mencionas de las personas que leen quize ver si había un error bajo esa perspectiva equivocada; mi sorpresa es que dice la forma correcta de el mensaje:

    12 Tan seguros estamos de todo esto, que no nos da miedo hablar. 13 No hacemos como Moisés, que se tapaba la cara con un velo para que los israelitas no vieran que el brillo de su cara se iba apagando. 14-15 Ellos nunca entendieron esto. Por eso hasta el día de hoy, cuando leen los libros de Moisés, no lo entienden. Es como si su entendimiento estuviera cubierto con un velo. Sólo Cristo puede ayudarlos a entender.

    16 Sin embargo, esto llega a comprenderlo el que se arrepiente y pide perdón al Señor. ¡Es como si le quitaran el velo a su entendimiento! 17-18 Porque el Señor y el Espíritu son uno mismo, y donde está el Espíritu del Señor hay libertad. Y nosotros no tenemos ningún velo que nos cubra la cara. Somos como un espejo que refleja la grandeza del Señor, quien cambia nuestra vida. Gracias a la acción de su Espíritu en nosotros, cada vez nos parecemos más a él.

    Más o menos de lo que hablabas, muy interesante…

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