¿Eres sutilmente mentiroso?


En la lista de las siete cosas aborrecidas y abominadas por Dios en Proverbios 6:16-19, la número dos es la lengua mentirosa (anoche revisamos “los ojos altivos”). Honestamente, tengo poco nuevo que decir sobre la lengua mentirosa… en parte porque ese fue el tema que ocupó mi mente una buena parte de la semana pasada… y porque -a causa de estar exponiendo Efesios 4 en VidaNueva estos días- fue parte de la idea central de mi mensaje de este domingo. Si estás interesado en escuchar el mensaje completo da clic acá …sin embargo hay un par de cosas que me gustaría señalar puntualmente:

  1. El riesgo de minimizar nuestra mentira. De la infame lista de Proverbios 6:16-19 este es uno de los pecados que todos más comúnmente cometemos. Es probable que nunca hayamos “derramado sangre inocente”… o que nuestra mente no se preste tan fácilmente a “maquinar pensamientos inicuos”… quizás no eres de los que “sus pies corren presurosos al mal”; pero tú y yo difícilmente escapamos de nuestra propia lengua mentirosa. Sin embargo… como “todos mienten”, fácilmente desvirtuaremos el peso que Dios le pone a la mentira en nuestra propia vida.
  2. La sutileza con la que mentimos. En el pasaje que nos ocupa estos días (Proverbios 6:16-19) la mentira aparece implícita en dos ocasiones. La segunda es la mentira que perjudica a otros (el testigo falso) y la veremos más adelante… la primera es la que aparece en el versículo 17 y se caracteriza porque es el tipo de mentira que nos beneficia. La palabra hebrea -dicen los expertos- podría traducirse como una no-verdad, una farsa, un engaño. No es el uso de una mentira del tamaño del Monte Everest lo que es abominable… al fin y al cabo, poco serían tan crédulos o ingenuos para tragársela. No mi hermano… la mentira que causa indignación a Dios es la “media verdad” usada para tirar una cortina de humo y disfrazar la realidad que otros deberían ver en ti. Es la falsa humildad, la falsa inteligencia, la falsa liberalidad, la falsa justicia. Por ejemplo, si llegas tarde a tu grupo pequeño esta semana y dices que un grupo de hombrecillos verdes te secuestró y te llevo al espacio sideral en un vehículo propulsado por agua para hacerte recoger pedacitos de queso azul cristalizado y darles de comer a sus hormigas moradas, lo que pasó a lo largo de dos años estelares pero sólo se reflejo en media hora terrestre… hmmm… nadie te creerá. Pero… si llegaste tarde porque te quedaste conversando con alguien e implicas en tu excusa al grupo pequeño que estabas tratando de testificar a tal persona (aunque nunca dijiste nada de Jesús a ella)… “quedas bien” como espiritual… todos te creen… y te has vuelto un abominable mentiroso. Sutileza es el nombre del juego…

Como te dije… apenas son dos pensamientos adicionales a lo ya dicho el fin de semana. Esta noche te animo a tomar la decisión de desechar la no-verdad. No te conviene ser etiquetado por Dios como mentiroso.
T´ú decides.

 

Nos vemos mañana.

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