La meta correcta…


Este día, en el Seminario Bautista Vida Nueva, finalizamos el módulo de Consejería Bíblica que el Dr. Frank Catanzaro estuvo impartiendo por 12 días a nuestros estudiantes regulares de la Licenciatura de Teología o de la Maestría en Divinidad y a un grupo de líderes de VidaNueva. Yo tuve el privilegio de traducir al maestro esta mañana completa y -como ha sucedido en cada clase- fue una verdadera bendición “meterme dentro de la cabeza” del maestro y escucharle instruirnos con la Palabra de Dios para el beneficio propio y el de quienes serán aconsejados en algún momento futuro por los estudiantes de esta materia.

Lo agradablemente inusual de esta clase ha sido el correcto énfasis en la gloria de Dios; el Dr. Catanzaro hizo completamente claro en repetidas ocasiones y de diferentes maneras que no hay nada más importante ni para el consejero ni para el aconsejado. La meta última de la consejería no es la solución de problemas, no es la felicidad ni la comodidad del aconsejado, no es tampoco el consuelo en los momentos de crisis ni el mejoramiento del desempeño de quien recibe consejo en alguno de los roles que le ha tocado jugar en la vida. La meta es que Dios sea glorificado. Los beneficios que acabo de mencionar sucederán de la manera debida cuando la meta es la correcta… y la meta correcta es que Dios sea glorificado.

¿Sabes? aprecio mucho a quienes mantienen lo más importante siendo lo más importante… y lo más importante sobre el planeta (en realidad en todo el universo) no es la satisfacción ególatra de nuestros deseos, ni ninguna cosa en la que nosotros seamos el centro. Sentirte bien debe ser el resultado de obedecer la perfecta voluntad de Dios y no de la satisfacción de tu imperfecta voluntad. Actuar bien es el producto de la obediencia a la sabiduría divina y no el ejercicio de la imperfecta sabiduría humana. Dios es primero. Punto. Esta es una de esas enseñanzas impopulares que simplemente no van bien con el ritmo de los tiempos… porque vivimos tiempos en los que la meta es el bienestar de nuestra carne y no la gloria de Dios.

Por supuesto, estos pensamientos me obligan a mí a ver mis motivaciones… mis metas. Considerar estas verdades y no hacer un test de autoevaluación en mis motivos sería deshonesto. Te paso la información porque creo que a ti te haría mucho bien examinarte. ¿Qué dices? ¿Quieres que Dios sea glorificado en tu vida?… ¿o estás buscando tu propio bienestar y comodidad?
Tu respuesta explicará por completo la manera en la que te conduces en la vida.
Allí te dejo la inquietud…

Nos vemos mañana.

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