Imposible ignorar su presencia…


Antes que nada, muchas gracias a quienes nos han manifestado los buenos deseos por la recuperación de mi papá luego de su proceso operatorio de anoche. Aunque el procedimiento fue “de rutina” las oraciones siempre son bienvenidas… como sabes, la salud de mi padre es siempre una petición de oración en el corazón de nuestra familia, así que… ¡muchas gracias por orar con nosotros!

Ahora sí…

Mi corazón pasó metido esta tarde -al menos una buena parte de ella- en el pasaje que estaré predicando este domingo en VidaNueva San Salvador. Como sabes, estamos tratando de entender el capítulo 13 de Marcos, en el que el Rey reveló a sus discípulos un condensado de la profecía bíblica. El pasaje en sí no es muy difícil de comprender… pero contiene algunos textos que sí son difíciles de creer… quizás porque revelan eventos que el mundo no ha experimentado y son casi imposibles de visualizar. Por ejemplo, al describir los eventos previos a la segunda venida (me refiero al descenso literal de Jesucristo a la Tierra), Marcos registró las siguientes palabras de Jesús:

Pero en aquellos días, después de aquella tribulación, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias que están en los cielos serán conmovidas. (Marcos 13:24-25)

Piénsalo. Una conmoción implica necesariamente un “movimiento o perturbación violenta”… en términos más comunes diríamos que se trata de una “sacudida” de proporciones descomunales. Jesús dijo que justo en su retorno “los cuerpos celestes”… las potencias celestiales serán sacudidas con violencia. Lucas va un poco más lejos y dice que estas señales serán en “el sol, la luna y las estrellas” y que el mar se verá grandemente afectado causando un terror inusitado entre los pobladores de la Tierra en esos momentos. No los culpo… ¡si el cielo se estuviera cayendo yo también tendría pavor!

¿Sabes?, me gusta la teoría de Steve sobre este evento. Él ha enseñado varias veces a la Iglesia que esta conmoción celestial pudiera ser causada por la reacción física resultante de colisionar la santidad de Jesús y el pecado del hombre. Es muy posible que así sea… pero, aparte de las causas específicas, el pensamiento de que el sol (con una masa de un poco más de 330,000 veces la masa de la tierra) será sacudido por la sola presencia del Rey en la tierra… me sacude, por usar una expresión apropiada.

Esta noche me voy a acostar pensando en una verdad: cuando Jesús se hace presente… es imposible evitar notarlo. Si está en tu vida, causará una conmoción evidente a quienes te rodean. Con tanto poder desplegado en ti, es literalmente imposible ignorar que él está allí; de igual manera que será imposible negar en su llegada física al planeta cuando regrese.

En resumen: Si él está presente en ti… es evidente. Si no lo está… su presencia no puede ser falsificada.

Nos vemos mañana.

Un pensamiento en “Imposible ignorar su presencia…

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