El cambio que todos necesitamos…


A pesar de que mi vieja amiga -la gripe- me hizo otra inesperada visita de cortesía, debo decir que hoy fue un buen día. Una vez más, el día se hizo “mejor” gracias a la clase de Consejería Bíblica… el Dr. Catanzaro ha sabido ganarse a propios y a extraños mezclando el conocimiento que todos esperan en un catedrático serio y responsable con una personalidad alegre y vivaz que -en verdad- resulta inesperada. Como te dije el otro día, el Seminario está impartiendo este módulo en modalidad tanto matutina como nocturna… al sumar ambos turnos puedo apreciar que la inscripción de alumnos ha crecido significativamente… con esta clase estamos además haciendo las pruebas de lo que podría llegar a ser el sistema de transmisión en línea para la educación a distancia… sólo debo añadir: ¡me gusta!

Este curso ha tocado -al menos hasta este momento- un puñado de los elementos básicos del ministerio cristiano. El planteamiento medular de la clase es que el propósito de la consejería bíblica no es la solución de problemas, sino la búsqueda de la gloria de Dios por medio de acercar al aconsejado a reflejar la imagen de Cristo. ¿Te suena como discipulado?… pues tienes toda la razón; la consejería bíblica es un poderoso recurso para el crecimiento personal del aconsejado. Piénsalo. Llámalo como quieras… si te gustan los términos clásicos de la teología le llamarás santificación progresiva… si tu escuela es de carácter más devocional le dirás simplemente “crecimiento espiritual”… si te gustan los términos bíblicos le dirás “conformarse a la imagen de Cristo”… como sea, el resultado es el mismo. Los cristianos debemos estar en la búsqueda del cambio esencial (algo que sucede en nuestra esencia) en el que nos despojamos del viejo hombre y permitimos que el Espíritu revele a Cristo en nosotros. Esa es la única manera de tratar los problemas de raíz… porque el problema en la raíz es uno mismo. La consejería bíblica te confrontará con las áreas de pensamiento en las que estás errado desde el punto de vista de la Biblia… y te amonestará porque las sustituyas con la mente del Rey.
¿Radical? …hmmm… no lo creo.
Debería ser el proceso de la vida normal.

Esta noche quiero animarte a ti que estás “en problemas”… que has estado pensando en acudir a un consejero… te recomiendo que vayas dispuesto a escuchar lo que tú debes cambiar más que la opinión (o el agradable consuelo) de tu consejero o consejera. Si el cambio propuesto va orientado hacia ser como Jesús (y reaccionar como él reaccionaría en tu problema) es que vas por buen camino. Ese es, mi amigo, el cambio que todos necesitamos.
Cualquier otra solución será temporal y cosmética.

Te dejo la inquietud.

 

 

 

Nos vemos mañana.

 

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