Cuando el equilibrio no está en el centro…


Si existiera una manera de medir con exactitud la proporción de emociones e intelecto que combinas para la toma de tus decisiones… sería ¿50/50?… ¿20/80?… ¿70/30?… ¿cómo crees que resultaría en tu caso? Piénsalo. No hablo de una decisión especial o trascendental… me refiero más bien a las decisiones cotidianas… la manera como compras o gastas… la forma en que reaccionas a la interacción de tus compañeros de trabajo y/o familiares… peor aún: la forma en la que reaccionas contra quienes pecan contra ti… o las películas que ves en la TV… lo que comes… lo que hablas… todo, todo, todo… ¿serías catalogado como uno que tiende a tomar decisiones por reacción a los sentimientos? ¿o te inclinarías hacia una realidad en la que el análisis y la comprensión de lo que conoces (y de quien eres) te motiva a tomar la decisión correcta aunque la misma no te parezca apetecible?

¿Sabes?, muchos piensan que una vida equilibrada consiste de una mezcla perfecta de 50-50% de emociones e intelecto. La realidad es que tal apreciación está totalmente equivocada. Dios te dio la habilidad de pensar para decidir… y te dio sentimientos para sentir. Cuando piensas con los sentimientos enfrentas un fracaso tan grande como cuando sientes con los pensamientos. Si vas por la vida controlado por la manera en que “sientes” (o “como te hacen sentir” otros) terminarás tomando malísimas decisiones que te llevarán a perder el gozo y sólo te harán la vida más complicada. Así que… si tu pareja, tus hijos, tu trabajo, tu iglesia, tus circunstancias o lo que sea te ponen en un mal estado de ánimo…¡cuídate de no tomar decisiones en base a lo que sientes… porque terminarás arrepintiéndote de haberlo hecho!
Mejor busca el equilibrio.

Esta mañana una sección de la materia de Consejería Bíblica giró precisamente en torno a la realidad de que la mayor parte de personas vive desequilibradamente del lado de las emociones y no del intelecto… y que de esto surgen muchos de los problemas que les agobian. La meta -por supuesto- no es vivir 100% en el lado del intelecto (seríamos como el proverbial Dr. Spock de Startreck)… pero es evidente que si permitiéramos que la mente de un creyente, cuando ya ha sido renovada por la Biblia y con el compromiso de la búsqueda de la gloria de Dios fuera quien decidiera, muchas de nuestras acciones serían diferentes… ¿o no?

En conclusión…¿cuál es el porcentaje debido para el equilibrio? No existe uno definido… pero te sugiero que él mismo no está en el centro, sino que se encuentra “arriba”… en la búsqueda genuina de la gloria de Dios en cada una de nuestras decisiones. Por eso, esta noche te animo a que abras los ojos, te des cuenta que eres un hijo de Dios y empieces a decidir conforme a lo que eres y no conforme a lo que otros te han hecho sentir.

Por supuesto, no esperes parecer balanceado en semejante circunstancia. Como bien nos dijo el maestro esta mañana: La vida vivida para la gloria de Dios, nunca parece ser equilibrada.
¡Poderoso pensamiento!

Nos vemos mañana.

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