Que tu sí sea sí…


…y tu no sea no. Tal amonestación es más que una simple sugerencia… es la invitación a desarrollar toda una filosofía de vida basada en la responsabilidad, la honestidad y la fidelidad que deben caracterizar a un seguidor del Rey. Debo decir además que es un mandamiento que debe ser observado con más detenimiento por todos los que nos llamamos creyentes. El versículo en el que esta instrucción se encuentra es Santiago 5:12, que dice:

Pero sobre todo, hermanos míos, no juréis, ni por el cielo, ni por la tierra, ni por ningún otro juramento; sino que vuestro sí sea sí, y vuestro no sea no, para que no caigáis en condenación.

El contexto es poderosamente sugerente. Dale una leída dando clic acá. En el versículo 9, Santiago nos advierte a no practicar la funesta costumbre de quejarnos los unos de los otros… a manera personal te digo que pocas cosas encuentro tan fastidiosas en la vida como tratar con personas que viven expresando una interminable letanía de quejas…especialmente cuando se quejan de otras personas. ¡Terrible! Job es el ejemplo vivo de que cuando uno logra atravesar la prueba se encuentra con un Dios que no se queja… siempre he pensado que el héroe de la paciencia en el libro de Job no es Job… es Dios. Si te tomas el tiempo de leer el libro verás que en más de una ocasión Job se muestra atrevido… incluso llega a decir “Está mi alma hastiada de mi vida; daré libre curso a mi queja, hablaré con amargura de mi alma” (Job 10:1) Pero Dios le tuvo paciencia… tanta paciencia como nos la tiene a nosotros. El fin del Señor “es muy misericordioso y compasivo”. En este contexto es que Santiago nos amonesta a no respaldar nuestro hablar con juramentos que sustenten nuestra fidelidad… es suficiente -como en el caso de Dios mismo- que mantengamos una vida de responsabilidad en la que siempre que damos un “sí” este seguirá siendo “sí” sin importar los cambios y ajustes circunstanciales luego de nuestras palabras. Lo mismo es cuando decimos que no. ¿Te imaginas que Dios “cambiara de opinión” según las circunstancias? ¿Cómo habría terminado Job? ¿Cómo terminaríamos nosotros?

Esta noche quiero animarte a que tu sea ; y que tu no sea siempre no. Pon tal filosofía en práctica para todo lo que haces en la vida… el sí que diste en el altar del matrimonio debe conservarse siendo sí hasta la muerte. El no que diste a todos los demás hombres o demás mujeres en ese momento debe seguir siendo no. Que tu sí sea sí cuando dices que llegarás a una hora determinada a una cita… cuando te comprometas a una tarea en tu trabajo o en tu iglesia… cuando te toque cumplir los términos de un contrato laboral o legal de cualquier tipo (los contratos -al igual que los juramentos- son herramientas de presión usados como garantía en los casos en los que creemos que el sí no será sí… o que el no dejará de ser no). Cuando todos los que trabajan contigo, ministran contigo, estudian contigo o simplemente viven contigo hayan visto que tu sí es sí en todas las circunstancias de la vida… entonces habrás cumplido Santiago 5:12.

Sé responsable hermano. Este pasaje más allá que exhortarnos a “ser una persona de palabra” o “un creyente con honor”… nos pide semejarnos a nuestro Padre celestial. A propósito, Dios es paciente… la gente no lo es. Si tu sí no es siempre sí (o tu no deja de ser no) la Biblia es clara al respecto: recibirás mucha crítica (o condenación) de quienes te rodeen.
Y… ¿sabes qué? ¡Tendrán razón en criticarte!

 

 

Nos vemos mañana.

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