Bajo Presión…¿salen palabras podridas de tu corazón? (V)


La semana pasada discutimos un poco lo difícil que es manejar la presión que la vida nos trae constantemente, y como nuestra reacción a esa presión es una buena medida de la madurez cristiana que hemos alcanzado. Al leer Efesios 4 concluimos que no es raro que -en nuestra inmadurez- reaccionemos a la presión recurriendo a “la vana manera de vivir” a la que nuestro viejo hombre estaba acostumbrado mintiendo, perdiendo el control, o incluso hurtando lo que no nos pertenece. Revisa los post de la semana pasada acá, acá y acá para encontrar la información que nos ocupó en esos días. Pero… todavía Efesios tiene una o dos cosas que decirnos al respecto… así que, aquí vamos:

Cuando estamos bajo presión… nuestro corazón rebalsa palabras podridas.

Nos volvemos malcriados. Me refiero al término “malcriado” en la plena usanza latinoamericana: aquel que dice groserías. La Biblia es clara: Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes. Ninguna es… pues, ninguna. Una buena manera de entender las implicaciones del texto es pensando en cualquier cosa podrida o nauseabunda… porque precisamente ese es el significado de algo corrompido.

Reconócelo… una de las áreas en las que más fácilmente perdemos el control es en lo que decimos. Este pasaje nos advierte del uso de las malas palabras… del hablar bajo, grosero, indigno y vil… perdón mi machismo, pero esto se oye muy mal en hombres… y se oye espantosamente vulgar en las mujeres, ¿no crees?. Incluye pero no está limitado al uso de expresiones soeces  y vulgares, y se extiende al empleo descuidado de nuestra boca cuando nos encontramos bajo presión… pasando por las palabras ociosas y descuidadas (cuando dices… “ups, se me salió”) hasta llegar a las expresiones malignas y maliciosas… tú sabes, cuando dices algo que tiene toda la intención de ser dañino para el que te está escuchando.

La presión hace cosas interesantes en el mundo de la física. Una de ellas es que “saca a la superficie lo que está adentro”. Si aprietas un limón seguramente saldrá jugo de limón. Si haces presión a un tubo de pasta dentífrica saldrá la pasta que necesitas. Si aprietas el corazón… bueno, según la Biblia, de la abundancia del corazón habla la boca. El asunto es bastante lógico: las presiones del tráfico, de una esposa agobiante, del llanto de un niño que no parece tener fin, del acoso de un jefe “malencarado”, de la falta de dinero (o del exceso de gastos) hacen que tu corazón se desborde… si lo que sale es una expresión podrida es porque el corazón aún no ha madurado como debe ser.

Por cierto, casi siempre este es uno de esos problemas de nuestro carácter que podemos mantener escondido. Me he dado cuenta -a través de los años- que el mal uso de nuestras bocas es a menudo controlado en público… algunos de nosotros jamás nos atreveríamos a decir una mala expresión frente a aquellos que no son de nuestra confianza… pero nuestras parejas, nuestros hijos, nuestros empleados (o nuestros amigos) conocen lo extenso de un vocabulario que es “de confianza”. Se nos olvida que el Espíritu Santo está dentro de nosotros… y que el Salmista estaba en lo cierto al decirle a Dios “Pues aún no está la palabra en mi lengua, Y he aquí, oh Jehová, tú la sabes toda” (Salmos 139:4)
La próxima vez que vayas a decir una expresión indebida… o una palabra maligna de algo, recuerda este pasaje por favor.

¿La solución? Madurar es la clave. Haz un pacto con tu lengua y decide de antemano que no vas a abrir la boca si no es para beneficiar a alguien. Determínate a no chismear de nadie. No critiques… no critiques, no critiques… ¡NO CRITIQUES! con tu boca. No uses malas palabras. No dejes que nada podrido salga de entre tus labios.
Si esto no te es posible… sé más radical: quédate callado.
Punto.

Recuerda el Proverbio que dice que “En las muchas palabras no falta pecado; Mas el que refrena sus labios es prudente”
Por eso… mejor no digo nada más.

 

 

Nos vemos mañana.

2 pensamientos en “Bajo Presión…¿salen palabras podridas de tu corazón? (V)

  1. nesecitamos un circulo de vida solo de matrimonios en lo personal nose si existe una en la iglesia. fui bautisado en una iglesia hija de miramontes y
    avia un ministerio solo de matrimonios,como cabeza de mi hogar tengo muchas presiones en el hogar y este ministerio fue de gran vendicion ami
    vida,
    DIOS bendiga Pastor Julio

    • adentro de mi mente peco con palabras podridas, seria mentiroso si lo negara.pero en lo externo casi no lo expreso. y esa es mi lucha ser cada
      dia una nueva creatura.
      DIOS Bendiga pastor y gracias por su gran amor en la obra que le a en comendado
      nuestro gran REY JESUS .

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