Bajo presión… ¿Mientes? (II)


Como te dije anoche, la mejor medida de nuestra madurez se encuentra en la forma en la que reaccionamos cuando estamos bajo presión. En realidad, el término “madurez” en sí mismo es una medida... si fuera cuantificable, la palabra madurez describiría cuanto ha avanzado cada uno en el proceso de “despojarse del viejo hombre y revestirse del nuevo”. Ojalá que tuviéramos una báscula capaz de “pesar” que tan maduros somos… o que en los laboratorios clínicos de tu ciudad existiera alguna prueba química para medir “los niveles de madurez en sangre”. Piénsalo. Sabemos que hemos madurado cuando en las actitudes y/o las acciones de nuestra vida escogemos ser como Jesús, especialmente en los momentos más estresantes… por otro lado, somos inmaduros si hacemos “lo que siempre hacíamos”… especialmente en esos agobiantes  momentos en que estamos bajo presión.
¿Qué haces tú?

Efesios 4 hace un análisis de la madurez cristiana de forma práctica. Hay 4 o 5 indicadores que Pablo dio a los creyentes en Efeso… déjame señalarte uno esta noche:

Cuando estamos bajo presión… mentimos.

¿Cuando mientes?  Si me dices que nunca lo haces… ¡espero que estés diciendo la verdad! En nuestra inmadurez mentimos para protegernos de un castigo… para promocionarnos… para evitar causar una decepción en aquellos que quisiéramos complacer… mentimos para buscar atención, para compensar nuestros defectos o simplemente “para salirnos con la nuestra”. A no ser que seas un mentiroso patológico, frío y calculador, cada una de las ocasiones que te acabo de describir suceden en un momento de estrés. No cumpliste un plazo en el trabajo… no hiciste la tarea escolar… no contestaste el correo que debías contestar… no llegaste a tiempo a la reunión… no usaste el dinero como se te dijo….la lista de cada quien es más larga que la nariz de Pinocho…  al estar bajo presión, la salida es mentir.

Después de ordenar despojarte del viejo hombre (las viejas mañas), Efesios 4:24 y 25 dicen:

“…y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad. Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros.”

Esta noche quiero desafiarte a hacer precisamente eso… desechando la mentira, habla verdad. Nota que la instrucción bíblica es doble…. y que el orden es importante. Nunca serás fiel en “hablar verdad” si primero no has “desechado la mentira”. Es decir, mientras sigas considerando mentir como algo “normal”… porque “todos lo hacen”… “siempre lo he hecho”… y que mentir “no es una gran cosa” siempre serás un títere del viejo hombre en los momentos de presión. No te engañes. No hay “medias verdades”, “exageraciones”, “mentiras blancas” ni “mentiras piadosas”. Mentir -date cuenta- es el acto más contrario a la esencia de Dios: Dios es verdad, Satanás es padre de mentira. Mentir es tan diametralmente contrario a nuestra nueva naturaleza como el diablo lo es a Dios. Al entender esto la consecuencia lógica será que aborrecerás la mentira…  no en vano Salomón dijo en Proverbios 13: 5 que “el justo aborrece la palabra de mentira; mas el impío se hace odioso e infame”

¿Qué hacer? Hmmm… ¿te propongo que te decidas a “hacer un pacto con la verdad”. Pacta con ella en tu mente y en tu corazón… toma la decisión de que -no importa cual sea la presión- no torcerás, cambiarás, manipularás o eliminarás la verdad… y hablarás sólo la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad en cualquier circunstancia. ¡Ánimo!…una decisión de tal naturaleza es el primer paso para madurar en esta área que debe ser “la vida normal” en todos los que nos llamamos cristianos.

¿Qué dices? ¿Harás un pacto con la verdad?
Si es así, te dejo un desafío más: mira tu reloj… toma nota de la hora (y de la fecha del calendario)… y recuérdalos cuando vuelvas a decir una mentira. Hazte el propósito de que tu traición a la verdad no llegue -al menos- en las próximas 24 horas a esta trascendental decisión. Cuando suceda… date cuenta, pide perdón y renueva el pacto.
Así funcionan las cosas.
Allí te dejo la inquietud…

 

Nos vemos mañana.

3 pensamientos en “Bajo presión… ¿Mientes? (II)

  1. Muy buenas hermano Julio, los temas que desarrolló titulados “Bajo presion…” han sido muy interesantes no solo para mi vida sino también han generado una serie de predicaciones en la iglesia que pastoreo en Venezuela, Dios lo bendiga. Gracias

    • REALMENTE, TENEMOS QUE SER MUY SINCEROS, PORQUE SI MENTIMOS CUANDO ESTAMOS BAJO PRESION E INCLUSO SOLO PARA QUEDAR BIEN. GRACIAS POR ESTE ESTUDIO, ME HA INSTRUIDO MUCHO Y QUE DIOS LES BENDIGA

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