¡Que calor!


Regularmente, no soy del tipo de personas que hablo del clima para iniciar una conversación… pero debo decirte que estos últimos días han sido excepcionalmente calurosos en San Salvador, quizás más que cualquier otro tiempo que yo recuerde. Con las temperaturas arriba de los 36º y  la humedad rondando el 95% sólo nos consuela el leer los reportes de la Ciudad de San Miguel (al oriente del país) en donde el sábado pasado se registraron temperaturas de 41º… increíble. Si a eso le sumas los 3 o 4 grados adicionales que los meteorólogos actuales le llaman “sensación térmica” (que tan frío o caliente el cuerpo “siente” que en verdad es) puedes hacerte una idea -hmmm…¿ferviente idea?- de como nos sentimos los asados Salvadoreños. Citando a Leo Humphrey puedo decirte que esta tarde vi a unas iguanas que tomaban el sol con una sombrilla al hombro… y que si seguimos así, cuando un salvadoreño muera y vaya al infierno seguramente regresará por una cobija extra. Aún esta noche mientras escribo este blog siento ese pesado vapor cálido que queda en las casas de nuestra ciudad durante una buena parte de la noche y que casi se puede palpar con las manos… por ratos me parece que me voy a derretir (o a evaporar)… y siento ganas de exclamar en voz alta ¡que calor! (¡como si eso fuera a producirme un poco de frescura!)…
No importa que no cause nada… lo diré de todas maneras: ¡que calor!

Me gustaría sacar algo espiritual profundo de esta sensación (y quizás si estuviera en un lugar con aire acondicionado podría lograrlo) pero -lo peor de caso es que- cuando hace tanto calor  se vuelve casi imposible concentrarse en nada. Temo en estos momentos que mi esposa me pida más dinero para el gasto o que mis hijos me pidan permiso para ir a algún lugar lejano y peligroso… siento tanto sopor que probablemente se los daría.
¡Que calor!

Se lo que estás pensando… “el calentamiento global”… “el maltrato al medioambiente”… “el agujero en la capa de ozono”… “el efecto invernadero”… “el deshielo de los glaciares”… estoy contigo hermano, estoy contigo… igualmente estoy en contra de todo lo que daña a nuestra tierra y creo que los que lo causan lo causamos deben debemos ser tenidos por responsables. Dando un paso más creo que los cristianos deberíamos ser más verdes (usando la jerga ecológica de moda)… y tener consciencia del medio ambiente. Pero habiendo dicho esto, esta noche simple y sencillamente puedo exclamar junto con 6 y medio millones de salvadoreños: ¡que calor!

Otra razón para querer ir al cielo pronto.
Sí, ven Señor Jesús.

Nos vemos mañana.

Un pensamiento en “¡Que calor!

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