Piedras…


Esta noche tuvimos en VidaNueva uno de los mejores tiempos de adoración en los que he participado en mi vida. El ambiente estuvo sensacional… (te dejo algunas fotos abajo para que te hagas una idea)… la música fue inspiradora y muy bien ejecutada… la Iglesia cantó a todo pulmón (aún me duele la garganta!)… pero lo mejor de la adoración es que “Dios estuvo allí”. Si me conoces sabes muy bien que no tengo una personalidad mística ni soy de los que buscan “sentir” la realidad a nivel espiritual de una manera forzada… pero esta noche, Dios estuvo allí y pude cantarle y adorarle de la mejor manera en la que mis limitados talentos musicales me lo permiten.

Aunque era una noche de adoración nos tomamos algunos minutos para abrir la Biblia. Compartí de mi corazón el capítulo 4 de Josué… aquel en el que Dios le pide al líder y al pueblo que saquen rocas del fondo del lecho del río para edificar un memorial para que los hijos del pueblo supieran en el futuro que Dios había hecho un milagro tan portentoso. Me llamó la atención de manera especial la frase en el versículo 18 que dice que luego que el pueblo pasó y los sacerdotes salieron del lecho del río “las aguas del Jordán se volvieron a su lugar, corriendo como antes sobre todos sus bordes”.
¡Interesante!

La razón por la que necesitamos levantar un monumento de piedras es porque -si no marcamos las victorias de Dios- el tiempo las borra de nuestras mentes …”todo vuelve a su lugar” y vuelve a ser “como antes”. La generación que vio el poder de Dios lo olvida… la siguiente generación… lo ignora. Esta noche te animo a que levantes piedras espirituales en tu mente y marque los lugares en tu vida que deben ser recordados porque Dios obró en ti. Marca el día que llegaste a Jesús… pon las piedras debidas para recordar los momentos en los que ha obrado en ti milagrosamente. Señala los instantes en los que te ha librado del mal, protegiéndote. No dejes que se olvide toda la gracia que por tanto tiempo Dios ha derramado tan abundantemente. Créeme… los ríos volverán a la normalidad y las aguas volverán a ser “como antes”… y el poder de Dios será dejado de lado.

En estos 20 años de ministerio en VidaNueva lo hemos visto obrar tantas veces que sería una lástima (y una falta de respeto atroz) que nos olvidáramos de que “hasta acá nos ha ayudado Dios”.
Todo lo bueno en nuestra Iglesia ha sido por Su gracia.
Vale la pena que nosotros lo recordemos siempre… y que nuestros hijos lo sepan algún día.

 

 

Nos vemos mañana.

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