Espejismos… Jonás 2:8


“Los que siguen vanidades ilusorias, su misericordia abandonan” En esa pequeña frase Jonás resumió para la posteridad las consecuencias de una vida que no está arraigada en la verdad. Esta noche no pretendo “predicarte” o “descubrirte” lo que será el desarrollo del capítulo 2 este jueves en VidaNueva, pero me gustaría hacerte pensar en en esta profundísima verdad que el profeta Jonás dijo al recibir lo que -yo creo- fue la lección más trascendental de su vida.

Piénsalo. Una vanidad ilusoria es -literalmente- algo que por no tener la consistencia de lo que es real es per se ficticio y engañoso. Son los espejismos de la vida… las cosas que nos parecen tan reales que nuestros sentidos se dedican a “seguirlos” poniendo sus afectos en ellos. Jonás no nos dice cuales fueron las vanidades ilusorias que él seguía -aunque tengo una idea de que podría ser el día de hoy- pero si las funestas consecuencias de seguirlas: abandonar el estado de misericordia que deberíamos tener en la vida.

Lo peor de todo es que el verbo “abandonar la misericordia” en hebreo -según los expertos- no parece ser el resultado de un deslizamiento casual… más bien se refiere a “soltar algo al dejarlo de agarrar… renunciar, rechazar”. Da la idea de una decisión consciente en la que razonamos que para alcanzar el espejismo -sea lo que este sea en tu vida- renunciaremos a cualquier sentimiento de misericordia… y como resultado nos volveremos hombres y mujeres despiadados.

Creo que esta realidad es la que padecen millones de cristianos que han perdido la capacidad de tener misericordia de los que van camino al infierno (o han renunciado conscientemente a ella). Fue lo que le pasó a Jonás… y es lo que me pasa a mí o a ti casi a diario.
Y todo por un espejismo.

Esta noche te animo a que abramos los ojos… despertemos del letargo en el que nos encontramos y aprendamos a distinguir lo ilusorio de lo real. ¿Qué tiene verdaderamente consistencia en tu vida? ¿Qué va a durar permanentemente? ¿Cuánto de lo que “persigues” se quedará en esta tierra?… y -más importante- ¿Qué has hecho de tu misericordia hacia quienes están a tu alcance físico pero perdidos espiritualmente?

No sigas vanidades ilusorias. No abandones tu misericordia.
No vale la pena.

 

 

 

Nos vemos mañana.

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