Hablemos de ministerio (III)…


Esta noche haré algo que no suelo hacer… dedicar un post completo a una pregunta hecha en un comentario acercar de otro post escrito antes. Pero, en vista de lo que te he estado compartiendo estos días acá y acá (sobre dones y ministerio), me parece que la pregunta hecha desde Canadá por Aurora (en referencia al post de anoche) es muy válida… y creo que contestarla podría beneficiar a más de uno. Textualmente la pregunta dice:  ¿Cómo podríamos en la práctica extender nuestros dones, sin chocar con el resto del grupo o con el líder?  ¿Se puede realizar/desarrollar el don en una iglesia que lo limita?
¡Buenísimas preguntas! Acá va mi respuesta:

  1. Los dones espirituales fueron dados para funcionar en el cuerpo de Cristo. Al igual que los miembros de un cuerpo no tienen mucho sentido ni mucho uso si están aislados (voluntaria o involuntariamente) los miembros de una Iglesia tendrán muy poca oportunidad de desarrollar su pleno potencial si están aislados (voluntaria o involuntariamente). En mi opinión el desarrollo de un don será muy limitado sin el apoyo de otros miembros del cuerpo… y es prácticamente imposible que haya una realización plena en una situación semejante.
  2. Los dones espirituales fueron dados para llevar gloria a Jesús… si no queremos que los dones choquen con nadie, basta asegurarnos que todos estamos buscando fervientemente la gloria del Rey y no la nuestra. La idea a través de toda la Biblia es que las iglesias deben trabajar como un equipo para que Jesús se lleve la gloria…de donde -si me sigues- resulta paradójico que el uso o desarrollo de los dones “choquen” con el resto del grupo o con el líder. Sería como un equipo de fútbol en el que algunos jugadores se molestan cuando otro anota un tanto. Para que tal cosa sucediera, uno de dos escenarios (o ambos a la vez) deben presentarse:
  • El primer escenario es que el don está siendo usado para buscar la gloria personal. Antes de pensar que “este no es mi caso” es necesario hacer un concienzudo análisis de nuestros motivos para ministrar. Créeme, de mi propia experiencia se que el segundo truco más horrendo de la carne es hacernos pensar que obramos siempre con buenos motivos. ¿Que cuál es el primero? Uhhh… es encontrar que nuestras buenas acciones tienen malos motivos, tratar ese problema… ¡y sentirnos orgullosos por haberlo hecho! (un triunfo astuto de la carne ¿no crees?)
  • El segundo escenario es que líder o los otros miembros del grupo -consciente o inconscientemente- están más en la búsqueda de su propia gloria que procurando la gloria del Rey. Si ese fuera el caso… uhhh… el problema deja de ser un problema de dones y se vuelve un problema de inmadurez espiritual por parte de aquellos a quienes les cuesta trabajar en equipo.

Moraleja de la historia: cuando en una Iglesia -o en un ministerio dentro de la Iglesia- no se busca la gloria de Jesús, nada terminará bien… ni habrá uso efectivo de los dones que él nos dio para que le glorificáramos.

¿Qué hacer cuando uno está en una iglesia así?… hmmm… afortunadamente, ¡Aurora no me hizo tal pregunta!
Así que…

Nos vemos mañana.

2 pensamientos en “Hablemos de ministerio (III)…

  1. Gracias Hno. Julio. Bendiciones para ud, su familia y para la iglesia Nueva Vida.
    ¡Gracias por la respuesta! Muy útil
    Veo que en ambos casos se necesita una evaluación honesta y exhaustiva para llegar a una de dos conclusiones:
    1. Mis motivaciones son anticristianas, por lo tanto, si busco la gloria de Dios, debo confesar y pedirle a Dios ayuda para cambiar, o
    2. Mis motivaciones estan en orden. De todas formas me toca interceder por el/los otro/s y por mi. Para no tener malas actitudes ni sentimientos negativos y para que Dios me guie a saber qué hacer.
    En ambos casos, buscar la gloria de Dios se vuelve complejo – jeje – porque choca con mi yo y porque no hay una solución instantánea al asunto. Pero, ¡he allí la belleza del reino! Donde con todos los dones, contextos y ambientes… Solo Cristo sabe lo que nos da y donde nos pone para desarrollarnos, aunque esto implique tratar con mi yo a largo plazo… Nuestro desafío esta en pasar este periodo aprobados por Dios… ¡nada fácil! ¿no lo creen?

    • Yo creo que los “dones” son en realidad talentos, innatos en cada persona y no tienen nada que ver con Dios, los talentos nos son dados de acuerdo a nuestras experiencias en donde cada uno de nosotros desarrollamos habilidades empiricamente que nos sirven para cumplir con un cierto propósito, nadie nace teniendo habilidades, sino que se van desarrollando con el paso del tiempo, lo que si podemos tener son mejores comprensiones en diferentes aspectos, por ejemplo, comprensión musical, comprensión matemática o comprensión causal. Entonces para desarrollar un talento no se depende de la exterioridad o el mundo sensible, sino que depende de la voluntad de cada persona para poder desarrollarlo; el desafío que “Dios” nos pone es el progreso, porque de esa manera se va a lograr un mejor mundo, ningún talento está supeditado a una institución, eso es una completa sandez y creo que buscar la gloria personal es buscar la gloria como humanidad, ¿o en qué estaba pensando Leibniz al descubrir el cálculo integral?, piensa fuera de fanatismos sinsentido, el pensamiento es algo increíble cuando lo vuelves libertad en sí.

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