Hablemos de ministerio (II)


¿Cuál es tu don?… y si no lo sabes, ¿cómo puedes averiguarlo con certeza?
Como te dije anoche, he estado enseñando en el Seminario la materia de Ministerio Pastoral y una de las áreas que hemos cubierto es la necesidad de determinar el don de cada uno a fin de contestar la pregunta “¿en qué quiere Dios usarme?”… de esa manera podemos responder otra inquietud trascendental en el ministerio: ¿En el largo plazo qué papel me veo jugando en la Iglesia?

Primero lo primero. Déjame transcribir (con algunos pequeños cambios, por el bien de la legibilidad) algunas de mis notas para la clase de manera que te pongas “en nuestra sintonía”. Por definición diremos que un don es la capacidad sobrenatural para aportar a la obra lo que todos los demás pueden aportar por medios naturales que requieren de un esfuerzo personal. Yo sé que hay mucha confusión sobre las listas de dones… sobre si hay más dones que los mencionados en la Biblia… sobre si todos los dones en la Palabra siguen vigentes o no. Soy uno que creo que las listas de dones están cerradas (ejemplos: no hay “don del canto”, “don de trabajar con niños”, “don de cocinar” o “don de evangelismo” porque no están mencionados en la Biblia). Al contrario de lo que crees, el limitarte a lo dicho en la Biblia hace más fácil y conclusivo determinar tu don.

Como este no es un estudio de pneumatología (ni del papel del Espíritu Santo en nuestras vidas)  diremos que Romanos 12:6-7 nos da la lista de dones que nos interesa… los que algunos llaman ahora los dones motivacionales. Analízalos. Es “relativamente fácil” de determinar cual es el tuyo al ver tus intereses, aptitudes y reacciones ante las diferentes situaciones en el ministerio. Tú posees al menos uno de ellos, y este “dispara” inconscientemente esos intereses y reacciones “naturales”.

La gran pregunta es entonces ¿cuál es tu don?.
Sin ánimo de sobresimplificar podemos decir que los dones de Romanos 12 se explican de la siguiente manera.

  1. Si tienes el don de Profecía: Tu interés y el fruto evidente de tu ministerio se encuentran en su máxima expresión cuando predicas la Palabra de Dios a otros… (eres un buen predicador)
  2. Si tienes el don de Enseñanza: Tu interés y el fruto evidente de tu ministerio se encuentran en su máxima expresión cuando tomas información bíblica y la haces comprensible a otros… (eres un buen maestro)
  3. Si tienes el don de Servicio: Tu interés y el fruto evidente de tu ministerio se encuentran en su máxima expresión cuando ayudas a otros… (te realizas ayudando a otros)
  4. Si tienes el don de Exhortación: Tu interés y el fruto evidente de tu ministerio se encuentran en su máxima expresión cuando amonestas a otros para que dejen de pecar y animas a otros para que sigan adelante en la carrera cristiana… (probablemente eres un buen consejero)
  5. Si tienes el don de Repartir: Tu interés y el fruto evidente de tu ministerio se encuentran en su máxima expresión cuando das dinero a otros, o te esfuerzas por proveer los fondos para que el ministerio avance… (eres particularmente generoso)
  6. Si tienes el don de Presidir: Tu interés y el fruto evidente de tu ministerio se encuentran en su máxima expresión cuando organizas y guías a otros en actividades ministeriales que requieren de coordinación adecuada… (eres un líder organizado que trabaja muy bien con gente)
  7. Si tienes el don de Hacer Misericordia: Tu interés y el fruto evidente de tu ministerio se encuentran en su máxima expresión cuando das consuelo a otros en los momentos de dolor y dificultad en su vida… (eres la persona indicada para consolar a los que sufren)

Piénsalo. ¿Qué te motiva en el ministerio? ¿Adónde hay fruto? ¿Que te surge naturalmente?. No temas preguntar a otros creyentes maduros. No te contentes con un simple “no sé”. No caigas en el error de creer que tienes el don de alguien a quien admiras en el ministerio (demasiados creyentes piensan tener el don de enseñanza porque creen que sus pastores lo tienen).

¿Qué dices?… te dejo la inquietud.

Nos vemos mañana.

5 pensamientos en “Hablemos de ministerio (II)

  1. Pingback: Hablemos de ministerio (III)… | jcontreras.com

  2. Me atreveré a hacer una pregunta basada simplemente en experiencia personal. Creo que la extensión/desarrollo de los dones varía dependiendo de la iglesia y de su visión. Por ejemplo, si la iglesia cree en la espontaneidad más que en la organización… el don de presidir quedara relegado en la práctica. ¿Cómo podríamos en la práctica extender nuestros dones, sin chocar con el resto del grupo o con el líder? ¿Se puede realizar/desarrollar el don en una iglesia que lo limita?

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