Hablemos de ministerio…


Algo que no te he dicho es que las últimas tres noches he estado enseñando la segunda parte del módulo de Ministerio Pastoral en el Seminario Bautista Vida Nueva. Este es un curso extremadamente práctico en el que, además del contenido teórico compartido en clases (tendrán que aguantarme unas 14 sesiones de 3 horas de duración), los estudiantes deben participar de un cierto número de tareas en ministerios pastorales y estarán conduciendo una investigación de campo acerca del estado del ministerio pastoral en nuestro país. Este es un buen grupo… muy variado en todo sentido (el menor está en sus tempranos 20’s y el mayor tiene 60 años), hay allí hombres y mujeres dispuestos a aprender… y su resistencia es francamente notable: después de un día completo en sus empleos seculares tienen fuerzas para participar activamente en la clase. Me gusta.

¿Alguna vez te has preguntado cómo se formó tu pastor? ¿Cómo deberías tú formarte si fueras a servir el resto de tu vida como pastor? Un pastor se forma adecuadamente cuando hay una conjunción de tres voluntades: la voluntad de Dios, la voluntad del pastor en formación y la voluntad de quienes lo forman. Por supuesto, la más importante de las tres es la voluntad de Dios… es la que “pone todo en movimiento”. Las voluntades humanas no son más que una reacción a lo iniciado por Dios en el cielo.

Pero… ¿cómo saber cuál es la voluntad de Dios en lo que se refiere al ministerio?
Hay tres elementos que pueden ayudarte a discernirlo.
1. Estar seguro que has sido “llamado” por Dios. El ministerio pastoral no es una carrera que escoges o un oficio que eliges. No es -ciertamente- un empleo en el que eres contratado. Es un llamamiento del cielo. Ni más ni menos. No pretendo definir en un sólo párrafo qué es el llamamiento (ríos de tinta se han gastado en semejante intento)… baste decir que si no estás seguro de que Dios te ha llamado a esta tarea no tiene siquiera sentido que lo consideres… y baste aceptar que tu llamamiento nunca será hecho en secreto. Lo que Dios te diga a ti será evidente para quienes te rodean… especialmente para tus pastores.
2. Darte cuenta del juego de circunstancias que él ha permitido en tu vida. La edad en la que eres llamado, tu condición civil, el país en el que vives, la iglesia a la que asistes… tu grado académico, el número de hijos, tus gustos personales… todo, todo, todo será usado por Dios para determinar en que capacidad le servirás.
3. Tus dones. Cuando te convertiste Dios te dio al menos un don espiritual… y al dártelo te indicó (aunque no te dieras cuenta) cómo era que él deseaba que le sirvieras. Si sabes cual es tu don sabes en qué le servirás… o será muy fácil averiguarlo. Si no sabes cual es tu don… probablemente no estás sirviéndole a plenitud.
Pero… ¿cómo saber cual es tu don?

Eso es algo que te contestaré en el post de mañana.
Al menos, es lo que trataré de hacer.
Mientras tanto…

Nos vemos mañana.

3 pensamientos en “Hablemos de ministerio…

  1. Pingback: Hablemos de ministerio (III)… | jcontreras.com

  2. Pues no me aguanto para el post de hoy en la noche! jejej
    Bendiciones…
    A proposito… no se si habra algun problemita con el sitio, pero el post no me llego a mi correco electronico 😦 espero todo este bien y sea solo una pequeña interrupcion!
    Saludos

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