Millones de millones no pueden estar equivocados…


En apenas 7 días, una buena parte del planeta celebrará -por diferentes razones- el inicio de la semana que conmemora la pasión y muerte de Jesús. Como te he comentado en años pasados, hay una variedad de enfoques para esta semana… el rango es tan grande que va desde la apatía completa a la historicidad de los eventos de hace veinte siglos hasta la religiosidad fanática en la que las celebraciones pierden por completo la razón de la muerte de Jesús y se convierten en honestas-pero-patéticas-caricaturas de aquella pascua en Jerusalén.

La verdad es que lo que sucedió en aquella primera santa es prácticamente imposible de ponderar debidamente en este lado de la eternidad. Las percepciones religiosas que tengamos -incluso las más sanas y correctas desde el punto de vista doctrinal- se quedan humanamente cortas ante las consecuencias eternas de lo que pasó en la cruz. Créeme, todas las películas que se hayan rodado sobre la pasión y muerte del Rey, los océanos de tinta que se han gastado imprimiendo libros sobre la cruz o los millones de mensajes que excelentes predicadores a través de la historia han expuesto para que las iglesias “veamos” a la cruz no le hacen justicia a lo que allá pasó.
Esta noche me voy a acostar tratando de digerir las palabras de Juan en Apocalipsis 5:8-13 que literalmente dicen:

Y cuando hubo tomado el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero; todos tenían arpas, y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos;
y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación;
y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra. Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono, y de los seres vivientes, y de los ancianos; y su número era millones de millones, que decían a gran voz: El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza. Y a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos.

Jesús es el Cordero Digno que aquella Semana Santa ganó para nosotros la libertad de adorarle… millones de millones proclamarán por edades y edades de su dignidad para tomar control total del universo… y todo fue sellado en la rocosa colina llamada Gólogota el día que pagó por nuestros pecados.
Mi deseo para ti esta noche es que semana santa te recuerde lo que Jesús hizo por ti… y que le permitas tomar control pleno de tu vida acá y ahora… después de todo, millones de millones no pueden estar equivocados ¿no crees?

Nos vemos mañana.

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