Bienaventurados los estables…


Te confieso que las bienaventuranzas del Señor en el Sermón del Monte siempre me han parecido fascinantes. Son sencillas y profundas a la vez. Me costó años entender que más que consejos o mandamientos son simples y llanas declaraciones de la realidad… y que aunque en un sentido esta realidad fue expresada por Jesús en términos de la fe, no por eso deja de ser realidad. Pero las bienaventuranzas del Sermón del Monte (Mateo 5:3-11) no son las únicas realidades presentadas en forma de bienaventuranza en la Biblia… Dios declara bienaventurado -feliz, afortunado- al hombre que Él castiga (Job 5:17), al varón que no anduvo en consejo de malos (Salmo 1:1), a todo aquel que en Él confía (Salmos 2:12 y 40:4)… a aquel cuya transgresión ha sido perdonada (Salmo 32:2)… al hombre que piensa en el pobre (Salmo 41:1)… la lista es muy larga e incluye al que teme a Jehová, al hombre con muchos hijos, al que tiene la sabiduría, al que guarda la ley… etc., etc., etc.

¿Sabes? me parece que las bienaventuranzas son fenómenos propios de la ley de causa y efecto. He observado tal ley obrar en diferentes formas a mi alrededor… y no encuentro raro que algunos observen que son “el secreto del éxito” en sus testimonios personales. Toma por ejemplo algo como la estabilidad en el carácter de una persona. Después de muchos años de observar gente (jóvenes, ancianos, madres, estudiantes… de todo tipo), puedo declarar con facilidad la frase “Bienaventurados los estables”…porque ellos seguirán adelante y alcanzarán lo que otros muchos desearon pero no consiguieron. Si eres estable no te sentirás emocionalmente obligado a hacer cambios en tiempos de crisis… permanecerás en tu rumbo (de crecimiento) en tu empresa, en tu universidad y en tus relaciones personales. No te costará acumular el conocimiento y la experiencia en un campo porque te esforzarás en mantenerte en lo que crees que es lo correcto… tu estabilidad te permitirá desarrollar relaciones de largo plazo… no cambiarás de Iglesia, de carrera, de trabajo o de amistades fácilmente porque sentirás innecesario hacerlo… tu estabilidad compensará los momentos de crisis. Lo contrario es igual de cierto… si eres inestable, te la pasarás “claudicando entre dos pensamientos”… estarás siempre indeciso sobre lo que debes hacer, infeliz en el lugar que te encuentras, inconforme con tu trabajo, tus estudios, tu país, tu iglesia.. sentirás que “el piso se sacude” y tienes que encontrar nuevos punto de apoyo por lo que procurarás mudarte a otro lugar… perderás lo que ahora tienes por perseguir lo que sabes que no permanecerá… y terminarás viendo como otros que comenzaron la carrera contigo te han pasado (a veces, por mucho) sólo porque tuvieron la constancia y la estabilidad de mantenerse en el mismo carril de avance.

Las bienaventuranzas son leyes de causa y efecto. Espero que tú tengas muchas razones para ser bienaventurado… y que al menos una de ellas sea tu estabilidad.

Nos vemos mañana.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s