Estirarse…


Hoy fue un día para recordar en VidaNueva. Como probablemente sabes hoy iniciamos el sistema de 4 cultos cada domingo por la mañana… dos en cada campus… cada culto “traslapándose” con el anterior… nuevos horarios y por ende, el inicio de nuevas costumbres para las familias de la Iglesia… nuevas personas (bastantes) en posiciones de liderazgo organizacional… muchas más con nuevas responsabilidades espirituales en la enseñanza… mucho movimiento (de cosas, de programas, de personas)… cambios que exigen un nivel de complicación logística que nos ha obligado a estirarnos organizacional, emocional, espiritual y económicamente como Iglesia… a Dios gracias vi mucho buen ánimo… y el resultado de todo: nuevas oportunidades para alcanzar a otros con el evangelio del Rey.

Estirarse es una actitud que fácilmente puedes perder cuando “las cosas van bien”. Sucede en las iglesias, sucede en las organizaciones… en los hogares… y en las personas. Es mi opinión que no hay forma de estirar una iglesia (o un ministerio o una organización, o una familia) si las personas que la conforman están emocionalmente o espiritualmente agarrotados y entumecidos. De hecho, el diccionario define la palabra estirar como “alargar, dilatar algo, extendiéndolo con fuerza para que dé de sí”… piénsalo… extendiéndolo con fuerza para que dé de sí. Cuando te estiras no buscas recursos exteriores… no añades elementos de fuera… únicamente te extiendes aplicando fuerza -emocional, espiritual, económica, anímica… rara vez física- para que puedas dar más de ti. Hay una relación directa entre que tú te estires y que el reino se expanda… si no estás dispuesto a ser elástico… bueno, el crecimiento del reino no llegará muy lejos. Con todo mi corazón deseo para ti que no te entumezcas… haz lo que sea necesario para salir del encasillamiento mental que te impide crecer… ¡y estírate tanto como puedas!

Esta noche me voy a acostar contento. Puedo dar testimonio que -con todas nuestras limitaciones y defectos- veo en VidaNueva la disposición a estirarse. Le doy gracias a Dios por lo que llamo “el Staff”, el equipo de hombres y mujeres con quienes trabajo (¡increíbles!) y por su habilidad para aplicar la fuerza debida en sus respectivos equipos de voluntarios para que juntos nos estiremos de manera personal y permitamos que sucedan las oportunidades para que el reino se expanda. Me gustaría mencionar nombres… pero no es necesario… ellos saben quienes son y el Rey también lo sabe… debo decir que me siento honrado de servir hombro a hombro con ellos en lo que considero -como ya te he dicho antes- es una de las tareas más trascendentales en este lado de la eternidad: el establecimiento de una Iglesia enfocada en el Rey y en el Reino.
Como te dije: ¡un día para recordar!

Nos vemos mañana.

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