La imposición de manos es como poner las manos al fuego…


La imposición de manos es uno de los actos más significativos en la Biblia y por ende en la Iglesia local… especialmente cuando uno entiende que la importancia del mismo es mucho más que el simple valor ceremonial al que a veces se ve limitado. A los ojos de algunos, la imposición de manos es “una de esas cosas raras” que pasan en las Iglesias… quizás sea porque en ciertas congregaciones se abusa imponiendo manos a diestra y siniestra como si de una cosa mágica se tratara (yo he visto como se impone manos a personas sanas o enfermas, objetos, planes, papeles, animales… ¡lo que sea!)… en otras el imponer manos es algo casi totalmente desconocido y nunca bien explicado.

Tus perspectivas sobre la imposición de manos pueden ser variadas (dependiendo del extremo teológico al que te aproximes en tus creencias), pero seguramente estarás de acuerdo conmigo en que se impone manos a los ancianos y pastores al ser ordenados confirmando el llamamiento de Dios y los dones recibidos de él (1Timoteo 4:14) o a los diáconos al ser confirmados para fungir como extensiones del ministerio pastoral en su respectiva iglesia local (Hechos 6:6). Ambas confirmaciones reflejan la convicción por parte de quienes imponen manos que aquellos que reciben la imposición muestran la evidencia inequívoca de una vida controlada por el Espíritu Santo… y que el ministerio que ejercen es el producto directo de ese control. No es raro entonces entender que Pablo fuera tan directo al decir a Timoteo: “No impongas con ligereza las manos a ninguno, ni participes en pecados ajenos. Consérvate puro.” Es que cuando un pastor impone manos sobre otro ministro o diácono está diciendo que se encuentra dispuesto a “poner las manos al fuego” garantizando lo intachable de su testimonio como creyente… si se hace “a sabiendas” de un mal testimonio entonces estará “participando de pecados ajenos” y dejará de conservarse puro.

Esta noche tengo una palabra para ti que eres pastor o diácono o ministro de una Iglesia y que has recibido “la imposición de manos”: manténte digno de haber sido reconocido en público de esa manera. Me inquieta que pastores o diáconos que una vez nos arrodillamos ante Dios en una bonita ceremonia perdamos de vista la trascendencia de la misma. ¡Alguien puso las manos al fuego por cada pastor o diácono!… no debemos dejar que se esas manos se quemen. Te confieso que a veces me he cuestionado -en mi mente humana y carnal- si no debería haber una “recertificación” cada tanto tiempo que “renovara” nuestras credenciales espirituales. Pero sé que en el fondo no es una buena idea… porque sí lo fuera la Biblia lo habría dejado estipulado.

La próxima vez que veas una ordenación de pastores o diáconos piensa que quienes imponen manos están poniendo sus manos al fuego.
Quizás por eso no pasa tan seguido.

Nos vemos mañana.

Un pensamiento en “La imposición de manos es como poner las manos al fuego…

  1. Me fui a visitar a un enfermo y le impong las manos invocando al espíritu santo y susede que me convertido en uuna bola de fuego y la sra cayo yo soy una católica e impongo manos hace unos 4 años pero esta abierto vez fue diferente que paso fue muy fuerte quisiera orientacion

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s