Contactos…


Esta tarde Steve y yo nos sentamos para conversar con un par de nuevos contactos que podrían potenciar el avance del Reino en San Salvador. Mientras hablábamos pensé en la cantidad de veces en que Dios ha traído personas para ayudar… y como a veces me ha puesto a mí para ser el contacto de alguien. El fin último no somos nosotros… es el Reino… la gloria del Rey.

Sin duda alguna, la conexión más poderosa que un ser humano puede tener en esta tierra es la que realiza y fortalece con el Dios Todopoderoso. Él es -por supuesto- muchísimo más que “un contacto” que tenemos para salir adelante en la vida… pero nadie puede negar que cuando uno quiere cumplir su voluntad él se las arregla para proveernos de todos los recursos necesarios… me refiero a tiempo, dinero, oportunidades, herramientas… y -sobre todas las cosas- de conexiones con otros de sus seguidores. Sí… Dios es un contacto que nos conecta con muchos “contactos”… en mi experiencia, esa es una de las cosas más preciosas del Reino.

Pensemos en algunas evidencias bíblicas de esto… los contactos providenciales en la vida de algunos seguidores del Rey que financiaron la obra con recursos en efectivo o en especie están por todos lados en las Escrituras… desde los que dieron dinero a los judíos para regresar a Jerusalén y reconstruir en tiempos de Esdras hasta los que proveyeron un burro para que el Rey lo montara durante sus últimos días de ministerio en la tierra. Algunos contactos no tienen mucho que ver con finanzas, sino con la protección y avance de la obra y -por ende- nos animan a actuar con denuedo en beneficio del avance del reino. Por ejemplo… ¿como olvidar la exhortación de Jesús a Pablo en Hechos 18:9 y 10?… No temas, sino habla, y no calles; porque yo estoy contigo, y ninguno pondrá sobre ti la mano para hacerte mal, porque yo tengo mucho pueblo en esta ciudad). De igual manera puedes encontrar en la Biblia conexiones para el crecimiento, la consolación, para abrir oportunidades ministeriales, para el apoyo ministerial, para hospedarse, para acceso a lugares inaccesibles… la lista es interminable. Sólo piensa en la cantidad de contactos que Pablo tenía… revisa la parte fina de sus cartas y encontrarás una multitud de contactos a los que cuidadosamente mencionó… es mi opinión que sus nombres están en las Escrituras porque el apóstol conocía el valor de cada uno de ellos como un contacto para el Reino. Por cierto… no todos eran poderosos… algunas eran “simples amas de casa”… pero eran contactos.

Pero los contactos tienen que usarse… o no sirven de nada. Dios no te los dio para tu beneficio (aunque salgamos beneficiados de ellos)… los dio para la expansión del Reino… y creo que algunos de nosotros llegaremos al estilo de aquel hombre en la parábola de las minas… con nuestros contactos envueltos en un pañuelo… bien guardados y protegidos pero sin haber producido ningún fruto. Triste ¿no?

¿Cuáles son tus contactos? ¿Cómo los usas? ¿Te daría vergüenza “activarlos” si del Reino se tratara? ¿Cuantos de ellos están en posiciones de autoridad? ¿Cuantos en posiciones operativas de servicio?
Dime… ¿llevaras el fruto de esos contactos contigo al cielo… o te presentarás sin haberlos jamás usados llevando su recuerdo en un pañuelo?
Tú decides.

Nos vemos mañana.

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