Reflexiones sobre Obama en El Salvador


Respetado, amado, odiado, incomprendido, temido… escoge el adjetivo que quieras… cada personaje humano que ostenta mucho poder político despierta en sus semejantes una amplia gama de sensaciones y provoca todo tipo de reacciones incontenibles y a veces hasta impredecibles. Barak Obama, presidente de la que hasta hoy es la nación más poderosa de la Tierra, no es la excepción a estas reacciones… especialmente cuando visita un país como El Salvador. No sería exagerado afirmar que la sociedad entera fue afectada por su llegada esta tarde… muchos colegios, una parte del gobierno y algunas empresas dieron asueto para evitar hipercongestionar el ya caótico tráfico que se causaría con la seguridad alrededor de Obama y su comitiva… las redes sociales y los medios de comunicación se vieron saturados de información (¡no sabía que tuviéramos tantos expertos!) sobre todo lo relacionado con el presidente: su agenda, su política, su seguridad, su avión, su automóvil (conocido como “La Bestia”), su familia, su ropa, su familia… etc., etc., etc.

Por supuesto, el propósito de la visita de un político es… política. En un mundo sediento de alianzas que generen ventajas esto no debe sorprendernos… sin importar el lado del espectro ideológico que representen o de la altura de su posición en la jerarquía que tengan el objetivo final de los miembros de la clase política es el mismo: más poder humano.

No me mal entiendas: No apoyo ni a derecha ni a izquierda… estoy persuadido que poner la esperanza en la política partidarista es una apuesta perdida de antemano. Sí creo que como creyentes debemos orar por los gobernantes (hablo de los que estén de turno en tu país o el mío)… creo que debemos estar pendientes del quehacer social de nuestro mundo… debemos saber “tomar el pulso histórico” a nuestras sociedades… debemos votar (si tenemos tal privilegio)… debemos participar de la “polis” siendo influencias espirituales de la verdadera justicia… debemos ser la sal de la tierra y la luz del mundo… sin embargo te animo a que -junto a todos nuestros deberes como ciudadanos que somos- mantengamos la perspectiva bíblica del futuro. La política no es la solución. Nunca lo ha sido. A veces, ni siquiera ha servido para mantener a la sociedad funcionando medianamente bien… a veces ha sido el teatro de exhibición de bienintencionados líderes idealistas (casi siempre estos terminan mal)… a veces ha sido refugio de personas amorales que usan las necesidades del hombre promedio y las empaquetan en llamativos ideales para venderse a sí mismos como productos de consumo masivo…
¿Exageración?… no lo creo.

La visita de Obama a El Salvador me hace pensar en lo mucho que debemos orar por nuestros gobernantes. Al hacerlo nos veremos obligados a poner nuestra esperanza en aquel a quien pedimos que actúe y forzados a abrir los ojos ante las limitaciones de aquellos por quienes oramos. Esta noche pienso que algún día sobre el trono de la tierra se sentará Jesús… (a quienes algunos respetan, otros aman y muchos odian, no lo comprenden o le tienen temor)… entonces -según 1Corintios 15:24- llegará “el fin, cuando entregue el reino al Dios y Padre”… y recordando a los gobernantes humanos de todos los tiempos añade: “cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia”
Eso incluye al Presidente Obama.
Ven Señor Jesús.

Nos vemos mañana.

2 pensamientos en “Reflexiones sobre Obama en El Salvador

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