De gloria en gloria…


La pregunta es válida y es buena: ¿Qué quiere decir la Biblia cuando establece que “nosotros todos” somo transformados “de gloria en gloria”? Déjame tratar de contestarla de la manera más sencilla posible.

La frase en cuestión aparece en la parte final del Capítulo 3 de 2Corintios. El versículo 18 literalmente dice:

“Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor”

El contexto histórico es la referencia que Pablo hizo de la gloria presente en el ministerio de Moisés -quien se tapó la cara con un velo para cubrir la desaparición (el fin, según v.13) de la gloria de Dios reflejada en su cara. La implicación era que la gloria adquirida por Moisés en el monte -junto con la ley- era transitoria y estaba destinada a desvanecerse (literalmente: “había de ser abolida”). La Biblia no lo dice, pero siempre me he preguntado las motivaciones de Moisés para cubrir el desvanecimiento de la gloria en su cara… sólo en el cielo sabremos si su preocupación principal era su propia reputación si es que el pueblo se daba cuenta de que su líder “había perdido el brillo” que viene de la comunión íntima con Dios. Según Pablo, este velo (la actitud de esconder que la gloria se ha ido) está puesto sobre el corazón del judío… de manera que la ausencia de la gloria allí puede ser escondida de forma religiosa. Hmmmm… si tal gloria continuara siendo una manifestación física hoy… ¿cuantos de nosotros cubriríamos su ausencia con algún trapo en la cara o en el corazón? Dicho más claramente: ¿cómo son los trapos con los que cubres la realidad de tu condición espiritual?

Pero el conocimiento de Jesús remueve el velo. La ausencia de gloria por medio de la ley queda claramente expuesta. Piénsalo. “Nosotros todos” no tenemos un velo que nos cubra… una de las libertades más grandes del cristianismo verdadero es la de enfrentar nuestra verdadera condición espiritual para poder iniciar un proceso de metamorfosis que sacude las estructuras de nuestra vida. De hecho la frase “somos transformados” de nuestro versículo en cuestión utiliza precisamente la expresión griega metamorfoo y explica que este cambio es ir “de gloria en gloria”… o como diríamos “en grados crecientes de gloria”… en un proceso de cambio radical de lo que hasta este día hemos sido para reflejar la gloria (o brillantez espiritual) de Jesús… aquel a quien poco a poco nos estamos empezando a parecer. Créeme cuando te digo que aún entre los que nosotros consideramos como “grandes cristianos” el proceso renovador de nuestra imagen espiritual apenas se está iniciando… todos somos obras sin terminar, pero obras que Dios está terminando. Estamos destinados a que -a diferencia de Moisés- está gloria se incremente de día en día “como por el Espíritu del Señor” y no como por nuestros propios esfuerzos.

Esta noche deseo para ti que el proceso de crecimiento en esos niveles crecientes de gloria sean evidentes en tu vida… y que te rehuses a echarle “cualquier tipo de trapo religioso” encima a la gloria no presente para proteger tu reputación.

Nos vemos mañana.

Un pensamiento en “De gloria en gloria…

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