

Qué día!… me siento emocionado, contento y agotado… todo a la vez. Pasé el día enseñando un curso sobre como mentorear a nuevos creyentes (Discipulado II) a unos 20 miembros de VidaNueva… afortunadamente (para mí) lo hice en conjunto con mi hermano Iván de manera que la carga de hablar fue diluida entre los dos. Al estar enseñando pensé en varias ocasiones en el privilegio de poder ayudar a estos hermanos amados a crecer en su potencial para ser usados por Dios en las vidas de otros. Como en cada ocasión que he enseñado Discipulado 2, me gustó mucho.
Pero al terminar el Discipulado 2 (después de casi 8 horas de estar hablando)… el día apenas estaba comenzando. Al finalizar la tarde tuvimos la segunda noche de celebración de nuestro aniversario… la música estuvo a cargo de la banda de los jóvenes (hicieron un trabajo fenomenal)… pusieron un ambiente excelente para conectar con Dios, celebrarlo e iniciar la predicación. Me anima ver a los jóvenes “allí adelante”… no sólo disfruto de su música, sino que me reta el verles con el deseo de servir a Dios. Definitivamente me gustó mucho.
Como sabes, estoy desarrollando el libro de Tito de manera relámpago en este aniversario, y esta noche cerramos el capítulo 2… como te dije ayer no pretendo volverte a predicar el mensaje (si quieres escucharlo o descargarlo, da clic acá), pero si me gustaría hacer un par de observaciones que creo son pertinentes. Lo que hicimos hoy fue dar un vistazo a como los creyentes que intentamos cambiar la sociedad en que vivimos tenemos que renunciar al relajo en el que solíamos vivir, tenemos que -proactivamente- vivir las virtudes del cristianismo de hoy y tenemos que esperar la esperanza futura… la venida gloriosa de nuestro buen Dios y Salvador Jesucristo (vaya declaración doctrinal!)… que emocionante. Dimos una mirada a como los creyentes somos un pueblo peculiar… diferente al resto de la gente. Vimos como hemos caído en la trampa de no querer ser tan diferentes a los demás… y hemos terminado perdiendo la identidad. Ni somos buenos creyentes, ni buenos incrédulos.
Por supuesto, la gracia de Dios nos instruye a vivir en santidad… a desarrollar vidas de carácter moral sobresaliente… establece un estándar alto (muy alto), el cual no debe ser bajado por nadie.
Mi deseo para ti esta noche es que la gracia de Dios te enseñe a vivir como creyente (con los dos pies en Cristo) a partir de este mismo día. Es que -emocionantemente- Jesús ya va a regresar… apenas falta un poquito.
Por lo menos es lo que la Biblia dice.
Me voy a acostar… mañana el día promete ser inolvidable… en la mañana tres cultos, mesa del Señor, bautismos (voy a bautizar a Julito!)… por la tarde la cena de aniversario (toda una fiesta)… coronada por la visita de Checho y familia… apenas puedo aguantarme.
Me voy a la cama con la sensación de que es imposible que hayan pasado 18 años desde que la Iglesia comenzó… hmmm… me imagino que es imposible, pero cierto.
Nos vemos mañana.

